LOUIS WAIN. La transformación de un gato

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Louis Wain (1860-1939) fue un dibujante inglés tristemente célebre. Se convirtió en alguien muy conocido gracias a sus ilustraciones de gatos antropomórficos, que alcanzaron gran fama en todos los periódicos británicos de la época. Pero, ¿cómo decide un artista dedicarse casi por entero a inmortalizar gatos? ¿Por qué dedicamos esta primera entrada a Wain?

Es cierto que antes de dedicarse a retratar felinos este curioso personaje ya era ilustrador, aunque no era ninguna celebridad. Pero cuando su esposa enfermó de cáncer -tan solo tres años después de la boda- Wain la entretenía con bromas en las que hacía participar a Peter, el gato de la familia. Con unas inocentes bromas en las que el pobre gato se dejaba poner gafas y hacer pequeños shows, a su mujer le surgió la idea a la que nuestro autor debe su fama: gatos con gestos humanos que ríen, practican el golf, conducen, fuman, juegan a las cartas… ¿a quién no le gustan los gatitos graciosos? ¿Creíais que el amor que profesamos los internautas a los felinos era una gran novedad? ¡Ja! El caso es que se convirtieron en el tema recurrente de sus siguientes ilustraciones, y llamaron la atención de toda la sociedad inglesa. Pronto toda Inglaterra se llenó de sus dibujos: en la prensa, en calendarios, tiras cómicas, tarjetas de felicitación… ¡Se hizo tan famoso que hasta H.G. Wells dijo que los gatos ingleses que no se parecen a los de Wain se avergüenzan de sí mismos!

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Pero la historia no siempre puede mantenerse feliz: la esposa de Wain murió irremediablemente, y éste quedó destrozado por la pérdida. A pesar de haber obtenido gran éxito, no supo sacar partido del momento. Malvendió todas sus ilustraciones, se quedó sin hogar, y no tuvo más remedio que embarcarse en un viaje a Nueva York para buscar fortuna que no sirvió sino para dejarlo más arruinado. Finalmente volvió a su tierra natal, desmoralizado y hundido.

A los 57 años todo cambió… pero no a mejor: le diagnosticaron esquizofrenia. Su carácter, antes humilde y agradable, se tornó en agresivo y desconfiado. Vagabundeaba por las calles cuando caía la noche, cambiaba los muebles de sitio en casa de su madre, se encerraba en su habitación para escribir incoherencias que nadie alcanzaba a comprender y cada vez reaccionaba con mayor violencia. Cuando sus hermanas -que lo habían acogido- se dieron cuenta de que ya no podían controlar su agresividad lo ingresaron en el ala de pobres de un hospital mental, donde sería condenado a un destino mucho peor del que ya sufría.

Afortunadamente el mismísimo Primer Ministro descubrió su situación y lo trasladó al Hospital Real de Bethlem, donde muchos mininos tenían su hogar en los enormes jardines, y Wain volvió a encontrar su inspiración… pero su arte empezaba a cambiar conforme su enfermedad mental progresaba:

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Poco tienen que ver éstos nuevos dibujos con sus famosas obras iniciales. Su enfermedad mental grita a través de los lápices de Wain, la percepción del artista y sus ideas quedan marcados por la esquizofrenia cada vez más. Sus gatos muestran ahora una abstracción compleja, son ininteligibles. Las inquietantes expresiones que podemos entrever en algunos trazos son misteriosas, hay algo en ellas que pone los pelos de punta desde su extraña belleza colorista. ¿Percibe nuestro cerebro que algo no anda bien en ése conjunto de líneas y trazos, en ése mundo irreal y vibrante que nos presentan las ilustraciones?

Las obras de Wain han sido objeto de muchos estudios acerca de el impacto y evolución de la esquizofrenia y cómo llega ésta a afectar a la mente del ser humano.

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  1. Este caso lo vi en una clase de la carrera. Es muy interesante! Gatos y psicología, ¿qué más se puede pedir? jajajaja

    Ánimo con el blog, apunta buenas maneras! :D

  2. Pingback: Giuseppe Arcimboldo: de lo que se come, se cría | Las mil historias del arte

  3. Es muy triste el caso, supongo que el arte le habrá servido como una terapia, aunque tendría que investigar más sobre él, me entero hoy y ya quiero hacer la tesis sobre él jajaja
    Varias ilustraciones me han puesto los pelos de punta, y mi gato dormido a mi costado, tan tranqui él… Vuelvo a mirar los dibujos y pues, ya siento ganas de llorar, m e he puesto nostálgica
    Cambiando de tema, seguro ya hay mucho material sobre él, me paso inmediatamente a buscar, no si antes agradecer la entrada:
    GRACIAS

  4. Según Reader’s Digest, No existe ningún orden en que los cuadros fueron pintados. De hecho, algunos son versiones de Wain de diseños textiles. Así que el “progresivo” deterioro mostrado en sus cuadros no sería tal.

  5. Pingback: El gato en el Arte: ¿qué simboliza este tigre en miniatura? | Las mil historias del arte

  6. Yo veo psicodélia, no esquizofrenia he estudiado dibujos de esquizofrénicos y otros trastornos mentales y no se parecen en nada, sus dibujos tienen una obsesión ornamental y fractalica tal como la pintura psicodélica ademas muestran una gama de colores muy amplia y brillante, es muy dificil que un esquizofrénico use tantos colores y menos brillantes, así mismo es muy complejo para que alguien realmente trastornado pueda realizarlo, para mi tiene algún tipo de síndrome o autismo, o tal vez solo es cuestión de sus estados de ánimo, y eso de que sus dibujos fueron utilizados para ver la progresión del trastorno aparte de erróneo es nefasto. Para un gran artista, no un esquizofrénico.

    • Yo no soy una experta en Wain, y tampoco sé demasiado de enfermedades psiquiátricas así que me puedo equivocar ^^ pero cuando me explicaron la historia comentaron que padecía esquizofrenia y eso se podía ver en sus cuadros. Al investigar por Internet vi que se confirmaba lo que me habían contado, así que me propuse crear esta entrada. Yo no sé si es totalmente real, pero… el ‘mito’ queda mucho más interesante así, y este blog trata sobre historias :)

    • Me gustaría mucho que pudiera explicar por qué sería tan dificil que un esquizofrénico haga pinturas psicodélicas como las de wain.

      • Con gusto Felipe, como antes mencione estudie a personas con esquizofrenia y otros trastornos, por medio de pinturas y dibujos, busque patrones en los trastornos y las personas con esquizofrenia casi siempre prefirieron los colores grises, morados y rojos y sus trazos no fueron ornamentales, ni fractalicos, ni brillantes o llenos de patrones (como en el arte psicodélico o los de Wain) mas bien fueron sueltos, encimados, y un tanto lúgubres, expresionistas para mi, considero que el arte siempre va a ser un reflejo de la psique de la persona que lo realice y en mi experiencia no encontré ningún atisbo de psicodelia en los esquizofrénicos. La esquizofrenia te divide la mente (el yo) ahí es donde radica la dificultad de que un esquizofrénico pueda mantener un orden y paciencia para realizar algo con tantas figuras repetidas, sin antes desesperarse, rayarlo, o aburrirse debido a su mente tan dispersa, eso no quiere decir que sea imposible, simplemente en mi experiencia no encontré a ninguno y no creo encontrarlo. Saludos

  7. Este artículo es, con todo respeto, una verdadera mierda. En un pequeño gesto anecdotario, se anula justamente lo que significa Wain y su expresión como modalidades muy particulares de ser humano, así como también la posibilidad de apertura de una ventana hacia nuestras propias maneras de relacionarnos con esas formas de vida que nos parecen “otras”.

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