APOCALIPSIS: eso que nunca llega pero siempre se teme

Estándar

Si es que no tenemos remedio. Ahora mismo recuerdo dos veces en las que, en mi vida, me han dicho que el mundo se acababa. La primera fue en el año 2000 (que a mí me pilló con diez años, y me daba mucho cague), y pasó porque unos fundamentalistas protestantes y sectas marginales como los Testigos de Jehová o los adventistas del Séptimo Día empezaron a ponerse histéricos con que la venida de Dios era inminente y no iba a dejar vivo ni al Tato porque todos somos unos pecadores de la pradera. Se publicaron muchísimos libros sobre el tema, sobre supuestas profecías de la Biblia e interpretaciones de las escrituras, palabras de Nostradamus… además se sumó a la creencia pública de que las máquinas explotarían -o algo así- porque no sabrían pasar de “1999” al “2000”, y no podríamos sobrevivir. ¿Pero cómo no van a saber pasar al “2000”? ¡Como si no nos hicieran ellas las integrales trigonométricas, ecuaciones diferenciales,  y restas llevando! Vaya poca fe. El caso es que cundió el pánico, la gente estaba convencida de que cuando sonaran las campanadas el mundo se desplomaría y se tragaría a Ramón García, todos nos ahogaríamos con las uvas… un desastre. Obviamente luego no pasó nada y se nos quedó cara de paletos. Pero nos dejó anécdotas graciosas, como la de una secta taiwanesa que creía que Dios volvería y salvaría a los integrantes del grupo dejándolos entrar en su Ovni.

Ahora estamos con la profecía del apocalipsis maya, que señala diciembre de este año como fecha del acabóse. Pues yo ya me quedé con cara de tonta cuando era pequeña, y esto no me lo creo. Y es que el ser humano lleva TODA SU HISTORIA sembrando miedos y temores con diferentes fines. Las antiguas civilizaciones metían miedo para controlar a la población amenazándoles con que, si no obedecían y se portaban bien, se les caería el cielo en la cabeza. Los sacerdotes romanos amenazaban con un diluvio universal si las mujeres no eran castas. En el año 999 la gente se volvió loca y regalaba sus propiedades a los mendigos, se portaba bien y rezaba mucho por si acaso. En 1186 la “Carta de Toledo” advertía a la gente que tenía que esconderse en cuevas y montañas porque el mundo sería destruido. En 1524 un famoso catedrático anunció que la conjunción de los planetas del signo Piscis traería el fin del mundo por inundaciones, cundió el pánico y la gente se mataba (literalmente) por quedarse el barco de su vecino… y así cientos.

Bueno, lo que aquí nos interesa es que los artistas también tuvieron miedo en su época, y plasmaron este pánico al fin del mundo en sus obras de arte. Por ejemplo, tenemos al alemán Albretch Altdorfer con un cuadro llamado “La batalla de Alejandro Magno“.

Este cuadro representa la batalla de Alejandro en Issos (333 a.C.) pero tiene una segunda lectura: en la época en la que se pintó, había una gran guerra contra los musulmanes. Así,   al igual que Alejandro había vencido a los persas, ahora el cristianismo derrotaría a los turcos, o se acabaría el mundo. El cielo ocupa una parte importante del lienzo… y aparece una luna en la esquina superior izquierda y el sol poniente en el lado derecho.  Estos dos astros eran símbolos del islam (Luna) y el cristianismo (Sol), pero lo más importante es el aspecto amenazador del cielo, que parece anunciar un suceso temible.

Hoy en día se sabe que Altdorfer se basó en unos escritos de su paisano Schedel, que hacía referencia a diversos hechos históricos –entre ellos la batalla de Issos– poniéndolos en relación con el fin del mundo. Schedel creía que la historia del Ser Humano se dividía en siete edades (número sagrado, ya sabéis), y que la séptima estaba tocando a su fin, por lo que el apocalipsis llegaría. Lo curioso es que el mismísimo Lutero también estaba convencido de esto, aunque por motivos distintos: se basaba en el profeta Daniel, quien habría anunciado que tras cuatro imperios, llegaría el reino de Dios. Estos imperios serían el babilonio, el persa, el griego y el romano… y como todos habían desaparecido ya, pues tocaba recoger la fiesta. Lutero decía haber sufrido muchas pesadillas en las que contemplaba la llegada del Juicio Final. Un drama. Claro, la gente oía a este celebrity de la época hablar sobre eso y se moría de miedo.

Otra obra y otro artista: se conserva en Viena una acuarela de Durero que, aterrorizado por un sueño (que consideró profético) se levantó corriendo para ir al taller y poner por escrito -y por dibujo- lo que había visto esa noche.

«En 1525, durante la noche entre el miércoles y el jueves después de la semana de Pentecostés, tuve esta visión mientras dormía, y vi cómo unas muy grandes aguas caían desde los cielos. La primera golpeó el suelo a unas cuatro millas de mí con una fuerza tan terrible y un ruido tan enorme, que inundó toda la campiña. (…) Y el aguacero siguiente fue enorme. Algunas de las aguas cayeron a alguna distancia, y otras más cerca. Y venían desde una altura tal, que parecían caer muy lentamente. Pero la primera tromba de agua que golpeó el suelo lo hizo tan repentinamente, y había caído a tal velocidad, y estaba acompañada por viento y por un rugido tan aterrador, que cuando me desperté todo mi cuerpo temblaba, y no pude recuperarme durante un tiempo. Cuando me levanté por la mañana, pinté lo que se ve arriba tal y como lo había visto. Ojalá cambie el Señor todas las cosas para mejor.»

Otro de los cuadros que más destacan sobre esta temática es “El triunfo de la muerte“, de Brueghel (del que he puesto una miniatura al principio de la entrada). Ríete tú de Tarantino: ciudades ardiendo, el mar plagado de naufragios, en la orilla hay una casa donde ha desembarcado un ejército de esqueletos, se alzan mástiles coronados por ruedas de tortura, los muertos asesinando a los vivos, ahorcados… Vamos, lo normal en un apocalipsis. Recomiendo que pinchéis en la imagen. Podemos jugar a “Busca a Wally”: encontrad al bufón, al rey, al monstruo-libélula, al hombre que se despeña, al ahogado con la pancha llena de agua y a la pareja de amantes que pasan de todo.

Total, que el terror inundaba las ciudades y las sociedades, surgían sectas hasta debajo de las piedras -algunas volvían a hacer sacrificios humanos-, la gente se suicidaba… un empastre que los gobiernos no sabían cómo erradicar porque también estaban cagaditos de miedo. Entre los años 1500 y 1650 se pintaron más de doscientas pinturas que representaban la destrucción de Sodoma y Gomorra, un episodio bíblico de clarísimas connotaciones apocalípticas y de castigo por no servir a Dios. Al final el apocalipsis que tanto temían no llegó, pero quedó para siempre plasmado en los lienzos y grabados que han pasado a la historia y nos previenen de fiarnos de estas predicciones de muerte y pánico.

Anuncios

»

  1. ¡Qué graciosa! Me gusta este estilo tuyo de mezclar información rigurosa y culta con pinceladas de humor y lenguaje coloquial. Comparar a Brueghel con Tarantino, vaya puntazo. Y la idea de buscar a Wally en el interior de un cuadro…,creo que El Bosco también se presta bastante. Enhorabuena por tu blog. Ya sólo me queda uno por leer. En otro orden, o desorden, de cosas, no sé si conoces el libro Pigmalion, de Bernard Shaw. Bueno, yo no lo he leído, si hay que decir la verdad, pero he visto la peli (My fair lady), no sé si vale. Bueno, el caso es que Mr Higgings y el Dr. Pikering (no sé si están bien deletreados los nombres) se pican por cual de los dos es mejor en adivinar, sólo basándose en el acento, la procedencia de la gente. No sé si uno de ellos decía que oyendo hablar a alguién podía saber su lugar de origen con un margen de error de un par de manzanas, o lago así. Bueno el caso es que, con un margen de error un poco más grande, de unos cientos de kilómetros, puedo adivinar que tú eres de, tachán tachán, de la Comunidad Valenciana. Lo digo por lo de empastre, creo que es una palabra muy de allí. (Yo soy de Castellón). Un saludo cordial. Y suerte con los exámenes.

    • ¡Así es! Soy de la Comunidad Valenciana, en las cercanías de Valencia. ¡Estamos cerquita! No he leído “Pigmalion” (y no lo digas por ahí, pero no he visto “My fair lady”, soy una pecadora inculta y debo subsanar ese error)… aún así conozco el mito (creo que griego) del tipo, que además de insufrible era escultor de estatuas, y un día creó a la mujer de sus sueños porque decía que ninguna mujer de la tierra era lo bastante buena ni perfecta para él. Y tuvo la mala pata de pirrarse por la estatua -la proyección de su mente, por lo que podemos decir que estaba enamorado de sí mismo- a la que puso por nombre Galatea. Total, que Afrodita se apiadó de él y convirtió a la estatua en una mujer real para que él pudiera manosearla y magrearla de por vida. Y tachín tachín, tenemos la idea de que lo que hace buena a una mujer son las ideas que el hombre deposita en ellas, como en “Pretty Woman” y demás pelis, en las que la mujer debe seguir lo que se le marca y tener la personalidad de una coliflor, por amor y sumisión y todas esas pavadas que les gustaban a los antiguos. ¿De qué estábamos hablando?

      En fin, me dejo de rollos 😉 los exámenes van bien, me quedan dos y el último no es teórico, así que podré dedicarle más tiempo al blog… QUE LO ESTOY DESEANDO. Se me han amontonado un poco las ideas que tenía para las próximas entradas. Sé que eso de hacer un blog y de pronto no actualizar es algo así como “pecado mortal” en Internet, pero intentaré subsanarlo ^^ Gracias por tus ánimos!!!!

  2. Gracias por la lección (gratis) de mitología. Y eso que dices que eres inculta…Hay por ahí un famoso epigrama de Ernesto Cardenal (Al perderte yo a ti, tu y yo hemos perdido etc etc) que la primera ve que lo leí me pareció súper romántico, pero que, si se lee con atención, también es bastante machista. Más saludos.

  3. Buenas noches, me acabo de leer ésta entrada y está muy interesante, he aprendido mucho en dos días, me he reido bastante y su forma de escritura me encanta pues me lleva sinuosamente a la siguiente y a la siguiente entrada y no puedo parar, es como una adicción.

    Soy mexicana y como tal cuando anunciaron el fin del mundo según los mayas pues me molesté mucho porque, si bien es sabido, cada país conoce sus costumbres, sus mitos y leyendas, no les preguntaron a los descendientes de esas tierras si realmente se acabaría el mundo o significaba otra cosa, ya que los mexicanos que sí nos interesamos de nuestra propia cultura estudia por lo menos un poco todos nuestros simbolismos y significados. Lo peor de todo es que charlatanes que se hacían llamar expertos en el tema se soltaron parloteando que se acabaría el mundo y no sé que más pero la mayoría ni mexicano era. Yo en cambio, una iletrada, me la pasaba tratando de hacer cambiar a la gente de idea, que solo iba a ser un cambio de ciclo pero la histeria no se hizo esperar, supe de algunas personas presas del pánico colectivo que se quitaron la vida antes de “el fin del mundo predicho por los mayas” y como en muchas ocasiones no ocurrió tal.

    Ahora espero el fin del mundo (como lo conocemos) con la venida del Y2K y volverme a reir en sus caras o simplemente tragarme mis palabras.

    Unas felicitaciones enormes por su trabajo y seguiré leyendo las entradas aunque en silencio porque no me gusta comentar mucho, me explayo demasiado y tiendo a cometer muchos errores de pensamiento (se me cruzan los leones vamos) en cuanto a arte aparte de seguramente errores ortográficos que no quisiera exponer. Gracias y continúe así y por cierto ¡muchos ánimos en sus proyectos!

¿Quieres añadir algo?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s