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El sexto sentido de Rafael

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Rafael de Sanzio, el archi-famoso artista del Alto Renacimiento, destaca tanto por sus pinturas como por su forma de crear arquitectura, pero no únicamente por esto. Gozó de la admiración de sus contemporáneos, aunque su influencia en el desarrollo del arte en su siglo fue menor que la de Miguel Ángel. En una época dominada por el fanatismo, la religión y la superstición, Rafael se atrevió a representar las extrañas creencias populares en los cuadros que pintaba para la Iglesia -e incluso para el propio Papa-.
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Los seis dedos de Rafael

La madonna sixtina de rafael
¿Sabías que Rafael pintaba a personajes con seis dedos en sus cuadros? Si nos fijamos en esta obra, la Madonna de San Sixto, podemos verlo. El papa Sixto IV aparece representado con seis dedos en su mano derecha. En la vida real Sixto IV no tenía seis dedos, sino cinco como la inmensa mayoría de los mortales. ¿Por qué pintó así sus manos, aún a riesgo de un enfado del Clero?
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En aquella época, nacer con la mutación genética que produce un dedo de más era sinónimo, en el ideario popular, de poseer un superpoder o un ‘sexto sentido’ relacionado con ver el futuro y la capacidad de profetizar. El número 6 juega un importante papel en este cuadro
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Sixto, del latín, significa seis. Y si contamos las figuras (San Sixto, Santa Bárbara, la Virgen, el niño y los dos querubines) también obtenemos el número seis. ¿Curioso, no?
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Santa Bárbara y los dos ángeles (en la parte inferior del lienzo) simbolizan la ceremonia del funeral. El lienzo estuvo en el convento de San Sixto en Piacenza, para posteriormente ser donado por los monjes a Augusto III de Polonia. Desde 1754 se encuentra en la Gemäldegalerie Alte Meister de Dresde (Alemania). Tras la Segunda Guerra Mundial fue trasladado a Moscú, pero posteriormente fue devuelto a Dresde.
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Rafael, los desposorios de la virgenNo fue el único cuadro en el que Rafael decidió añadir un dedo de más a un personaje. En el cuadro de Los Desposarios (1504) uno de los pies cuenta con seis deditos bien majos. Esta pintura representa la ceremonia de matrimonio de La Virgen, que pone la mano en su vientre como símbolo de fecundidad. Frente a ella, José está a punto de ponerle la alianza en sus dedos, y su pie adelantado muestra la mutación genética que venimos comentando.
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Así representa a San José. Y esto es así porque la historia cuenta que en sueños se le apareció un ángel para pedirle que no despreciara a la Virgen María por estar embarazada. Y es que él quería abandonarla en secreto para no difamarla por haber quedado encinta antes del matrimonio.
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Como vemos, Rafael sentía bastante fascinación por aquellas personas especiales que nacían con 6 dedos, y los ponía en aquellos personajes que habían tenido una vida relacionada con la profecía y las visiones místicas que se les atribuyen a los sueños.
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Por cierto, ¿sabíais que Rafael nació en Viernes Santo y falleció en esa misma festividad? Murió justo el día que cumplió 37 años. Al menos, eso se cree.

Matrimonio a la moda (II): del dinero y otros demonios

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¡Hola de nuevo!
Antes que nada quiero excusarme por tardar tanto en actualizar últimamente. La verdad es que apenas tengo tiempo para hacer nada pues estoy tan liada con mis prácticas, estudiando el máster, yendo a clase, empezando a escribir una novela e ilustrando un libro de cuentos que apenas tengo tiempo de vivir en el mundo real… ¡Así que imaginad en el 2.0!  Además… me resisto a actualizar simplemente con una imagen o una frase moñas. Por eso os pido perdón a los lectores, que me alegráis el día con vuestros comentarios acerca de lo que escribo, porque estos dos últimos meses tardo más tiempo en subir nuevas historias. Eso no significa que el blog vaya a quedar abandonado… ¡ni mucho menos! Solamente que hasta junio estaré peleando por cada hora libre, y tanta faena me descoloca.

¡Casi me olvido! Os invito a que os paséis por mi twitter porque estoy haciendo un esfuerzo en un proyecto personal, en el que descubro nuevos artistas que me han impactado, emocionado o interesado… y los comparto. Empecé con creadores como Dino Valls, Nanda Correa o Audrey Kawasaki, pero cada vez encuentro más y más talentos maravillosos navegando por la web que me inspiran para el resto del día. ¿Cuáles os inspiran a vosotros?

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En la anterior entrada comentábamos los tres primeros cuadros de la serie ‘Matrimonio a la moda‘ de Hogarth. ¡No leáis esta entrada sin haber leído la anterior, que os llevaréis a casa un spoiler calentito!

4. El despertar de la condesa

about 1743¿Qué podemos ver en este cuarto cuadro? Bueno, parece una fiesta de sociedad o algo así, ¿verdad? Este acto social se llamaba ‘le toilette’ y consistía en recibir a a amigos íntimos y familiares en tu dormitorio mientras los criados te arreglaban, te cepillaban el pelo y te quitaban las legañas. Las damas eran peinadas, maquilladas y engalanadas con lujosos complementos, y acudir a una de estas citas de aseo presuponía una cercanía y una confianza que no todos podían disfrutar, por lo que se consideraba un signo de distinción. En este cuadro, los invitados beben chocolate y disfrutan de la música de un flautista y un cantante castrati, que disimula su pérdida con ropa lujosa y tiene loquita a la dama pelirroja. 
4.la condesa y el abogado

Yendo al grano, en esta pintura vemos a la protagonista del cuadro: la mujer castaña vestida de amarillo y blanco es la esposa de nuestro querido pederasta putero. Vemos que es a ella a la que están peinando, así que esta es su habitación. Si nos fijamos en el respaldo de su silla, vemos que cuelga de ella un sonajero de época, que nos confirma que ya ha sido madre.
Y parece estar muy a gustito ni más ni menos que con… ¡El abogado del primer cuadro! Esto es un culebrón. Por su forma de sentarse evidencia una superioridad con respecto al resto de invitados, pues está casi rozando a la condesa. Sí, habéis adivinado, al final se lo echó de amante. Le está enseñando las dos entradas que ha comprado para un baile de máscaras, para ir juntos ocultados tras el disfraz sin que nadie los reconozca. 

¿Más pistas en el cuadro de que la condesa y el abogado Lengua de Plata están liados? Bueno, podéis observar los cuadros que decoran el dormitorio, que muestran escenas mitológicas de Zeus en forma de águila a punto de frungirse a una mortal, y otras pinturas de temática erótica4.cuernos

Pero la mejor de todas las pistas es la del niño pequeño con turbante hindú que se parte de risa con las antigüedades que la condesa tiene por casa (y que parece haber adquirido en una subasta porque todavía tienen el precio puesto). Entre ellas destaca una muy especial, un hombre con cabeza de ciervo y, obviamente, los cuernos. Cuernos que evidentemente hacen referencia a los que tiene el marido.

Vamos, que ella tampoco ha perdido el viaje. Aunque la hayan casado con un hombre que no ama, que está enfermo de sífilis por juntarse con prostitutas, que ha seducido a una pre-adolescente para acostarse con él y la ha contagiado de venéreas. El papel del sonajero podría hacer referencia a que, en aquella época, tener hijos era obligación de la mujer (como si fuéramos yeguas de cría). Ahora que la protagonista ya ha cumplido su papel, se puede permitir estar con otros hombres a espaldas de la sociedad. ¿O quizá el hijo que han tenido es del amante? Intrigas, intrigas…

5. El asesinato del conde

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Sabíamos que esta historia no podía acabar bien. ¿Qué pasa aquí? Pues que el conde ha pillado a la condesa en el ajo con el amante, y ella se arrodilla para pedirle que la perdone… Pero ya es demasiado tarde. Vemos cómo el abogado Lengua de Plata se escapa vilmente por la ventana, con el culo casi al aire por debajo del camisón. En el suelo, entre mantas desordenadas, podemos ver las máscaras del baile al que la había invitado. Por la puerta entra una marabunta de personas que parecen estar preguntándose “¿a quién tenemos que pegar?”
5.asesinato

Obviamente el conde, viendo insultado su honor al descubrir a su mujer en la cama con otro (menuda ironía…) se ha envalentonado y ha sacado la espada… pero el amante ha sido más rápido y de una estocada se lo ha cargado antes de huir. Todavía podemos ver la espada ropera de Lengua de Plata manchada de sangre hasta la mitad de la hoja, así que lo ha atravesado de parte a parte perforándole el pulmón.

Vemos al conde el instante antes de morir, desplomándose sobre una mesa y exhalando su último aliento, con la piel cadavérica y las rodillas que no lo sostienen. Cae hacia atrás lentamente, y ha soltado su arma.

A mí me llama la atención también el cuadro que aparece tras ellos, una mujer pechugona y descarada con algo que parecen símbolos fálicos en las manos… pero tras la pared hay pintadas unas piernas, como si el cuadro estuviera ocultando algo, otra figura masculina. No he podido encontrar qué significa, pero se me ha ocurrido que representa a una prostituta, que es cómo va a ver la sociedad a partir de ahora a nuestra protagonista. Simboliza la pérdida del honor y la imagen que tendrán a partir de ahora la corte y la aristocracia de la condesa díscola.

6. La muerte de la condesa

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Y por fin llegamos a la última pintura de esta serie de Hogarth, en la que vemos una escena triste. La viuda se ha suicidado con veneno, pues su amante ha sido condenado a muerte y ejecutado en la horca, de lo que ella acaba de enterarse mientras desayunaba (vemos que está la mesa puesta, y el mantel manchado como si la mujer hubiera dejado caer el cuchillo con mantequilla de la impresión) por el diario que encontramos tirado en el suelo junto al frasco de veneno. Dos cotillas (los hombres de la derecha) señalan la noticia y comentan por lo bajini la escena dándose codazos, dando a entender que todo Londres se ha enterado del escándalo. Casi podemos oírlos chismorrear. 6.muerte de la condesa

En torno al sillón donde yace el cadáver de nuestra protagonista vemos a la hija del matrimonio intentando abrazar a su madre muerta, y siendo apartada con asco por la vieja niñera. Este efecto dramático se intensifica al comprobar que la pequeña no sobrevivirá: en su rostro destaca la mancha de sífilis, herencia del padre. Además, si nos fijamos en sus piececitos, vemos que tiene las piernas deformes y para que pueda aprender a andar le han puesto hierros. En el Londres de 1740 solamente el 25% de los niños llegaban a la edad adulta… y esta niña no lo hará.

El padre de la protagonista, con cara de tristeza y hastío, le quita el caro anillo de compromiso del dedo para quedárselo él. De nuevo demuestra que se preocupa más por el dinero y la posición social que por quienes le rodean (como al casar a su hija con un desconocido sin preocuparse por los sentimientos de ellos). Hogarth denuncia de nuevo que la mujer era simplemente un instrumento para alcanzar posición social y riqueza.

En mitad de la confusión, un perro famélico se abalanza sobre la comida que hay encima de la mesa, aprovechando los últimos despojos de la tragedia.  

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Las series de Hogarth son las predecesoras del cómic tal como lo conocemos, y destacan por ser creadas por el primer pintor de Inglaterra sin una formación clásica y académica. Se interesaba por la sociedad de su tiempo más que por los temas de la antigüedad que estaban tan de moda en la época. Para crear estos cuadros satíricos se basaba en la cultura general de sus clientes, sus gustos y sus prejuicios, y los plasmaba en lienzos para que el público viera reflejado su estilo hipócrita de vida.

Obviamente, a William Hogarth le costó mucho trabajo vender estos seis cuadros, y se ganó el odio de las clases altas de Londres.

Matrimonio a la Moda (I): del dinero y otros demonios

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Hoy vamos a hablar sobre una serie de cuadros pintados entre 1743 y 1745 por William Hogarth. Este artista es interesante pues fue el precursor del cómic en Europa, ya que a través de distintos cuadros representaba una historia con introducción, nudo y desenlace. Además, se hizo muy famoso por su carácter satírico y crítico, exponiendo al público de forma burlesca la ostentosa forma de vida de la aristocracia y el esnobismo de la burguesía más acomodada. Mediante sus cuadros, Hogarth denuncia la hipocresía de estas clases sociales y cómo afectaban a la sociedad de su tiempo.

La serie MATRIMONIO A LA MODA está compuesta por 6 cuadros diferentes y analiza los males que traen los matrimonios de conveniencia llevados a cabo por dinero, sin amor entre los esposos. Los seis cuadros, en orden, tienen como título: El Contrato, Poco después de la boda, La visita al médico... ¡Ah, no! ¡Que si los nombro os hago spoiler!  Pues entonces, sin más dilación, ¡vamos allá!

1. El contrato

Primer cuadro de la serie 'Matrimonio a la moda' de William Hogarth

Mirando a simple vista el cuadro no nos parece gran cosa: una casa antigua y abigarrada, gente reunida, todos parecen ricos… ¿Qué podemos ver en esta escena? Bueno, pues este cuadro nos presenta una típica escena de la época: un acuerdo matrimonial entre aristocracia y burguesía, en el que los sentimientos de los jóvenes no tenían ningún valor comparados con las monedas que circulaban en ése particular mercado. Todos van de punta en blanco, muy dignos y serios. Pero empecemos a leer el cuadro a través de los personajes:
1.racaneando

Empezando por la derecha, podemos ver a los padres de los novios regateando y racaneando con la dote. Y es que este acuerdo matrimonial no va a ser moco de pavo: el conde (repantigado muy orgulloso en su sillón, señalándose a sí mismo en el pecho como si estuviera soltando una perorata sobre sí mismo), de familia noble y orgullosa, está intentando sacar tanta pasta como pueda por ensuciar su linaje con gente de poca monta. Señala su árbol genealógico, desplegado para corroborar la nobleza y antigüedad de su sangre, mientras apoya un pie enfermo en un taburete. Fijaos también en las muletas, apoyadas contra su sillón, pues nos dan pistas sobre qué lo aflige ¿Que de qué padece este hombre? De gota, enfermedad asociada a la vida de excesos y pocos esfuerzos que llevan las familias de bien. Unirse con una familia de baja estirpe era algo bochornoso para la nobleza, pero quedarse sin un duro del que presumir lo era todavía más. Va vestido con ropa lujosa pero raída, como sacada de otra época, pasada de moda.

También vemos al padre de ella: con gafas y una llamativa casaca roja. Está examinando atentamente las condiciones del contrato, haciendo gala de su experiencia en el regateo y olfato para los negocios. De este modo, la familia tendrá renombre y será también reconocida como aristócrata, a cambio de comprar su entrada al mundo elitista a través de la dote. Uno de los letrados ordena el resto de papeles mientras el otro mira por la ventana cómo avanza la construcción del palacio de la futura pareja… lo que nos lleva a hablar de ellos.

1.pareja

Los novios se encuentran a la izquierda de la imagen y acaban de conocerse… pero no muestran ningún interés el uno por el otro. El hijo del conde se mira a sí mismo en el espejo, con una actitud narcisista muy propia de la nobleza, que se pasaba el día dándose aires y creyéndose superior al resto del mundo. A su vez, la hija del mercader está jugueteando con su anillo de bodas y un pañuelo, con rostro claramente afligido y gesto ausente, pues lo que ella deseara no tenía la más mínima importancia por ser mujer. Mientras, otro de los letrados (al que llamaremos Lengua de Plata), intenta seducirla sin mucho éxito en las narices del futuro marido.

Hay otro detalle en el que tenemos que fijarnos: dos perros, que simbolizan la fidelidad y el matrimonio, encadenados el uno al otro contra su voluntad. No interactúan, ni siquiera se miran… es una clara referencia a la relación entre los dos novios.

 

 

2. Poco después de la boda

about 1743

En este cuadro, Hogarth nos muestra al matrimonio después de la boda. Toda la casa está desordenada, como si hubieran dado una fiesta y nadie se hubiera preocupado por llevar las cosas de vuelta a su sitio. Los dos esposos se sientan lejos el uno del otro. La luz que inunda la casa es casi de mediodía. Ella se despereza como si acabara de despertarse, y él se derrumba exhausto en el sillón como quien llega a casa tras una noche de juerga. El mayordomo lleva un libro de cuentas y un enorme fajo de facturas sin pagar, dirige la mirada al cielo y hace un gesto despectivo con la mano, exasperado por la actitud de los jóvenes.

Pero lo que más llama la atención al ojo experto son los detalles:

2.perrito olfatea pañuelo de mujer pistas tu marido te engaña

Recordaréis que el perro es símbolo de fidelidad en el matrimonio. Pues el perrito de la chica se acerca al esposo y olisquea algo oculto en su gabardina… que no es ni más ni menos que un pañuelo de mujer. Obviamente, él está poniéndole los cuernos a su mujer, y nos hace pensar que la juerga de anoche la pasó en un burdel, o quizá con una amante.

Por el suelo hay tirados unos naipes, que nos dan a entender que el tiempo que él ha pasado con otras mujeres, ella lo ha pasado jugando a las cartas con otras personas. La partida se debe haber alargado muchísimo y haber acabado de madrugada, de ahí que ella esté tan agotada.

El mensaje aparece reforzado sobre la chimenea a través del cuadro y las figuras: la pintura representa a un Cupido entre ruinas, que simboliza la pérdida del amor. Y bajo él, una estatua con la nariz rota, símbolo de impotencia y desdicha.

3. La visita al médico

about 1743

La distancia entre la pareja de jóvenes ha aumentado tanto que ya no aparecen en el mismo cuadro, dando a entender que sus vidas se han desconectado totalmente. Este tercer cuadro muestra al marido, sonriente y despreocupado, ‘afrontando’ las consecuencias de su libertinaje. Y digo ‘afrontando’ porque no parece preocupado en lo más mínimo por la horrible situación: ha pasado la sífilis a una pre-adolescente, casi una niña, que ha caído ante sus falacias y encantos 3.premonicion de muerte, pedofiliay se encuentra ahora gravemente enferma. Vamos, que el noble encima de cabrón (con perdón) es un pedófilo y le gustan las niñas pequeñas. Por eso no estaba interesado en su esposa.

La madre de la pequeña, agraviada, sujeta una navaja y parece estar diciendo ‘yo a este me lo cargo‘. Otros dicen que la jovencita es una prostituta a la fuerza, que la mujer morena es la madame, y que tanto las manchas del cuello del noble como las de la mujer indican la prueba de enfermedades venéreas.

Por ello han acudido a un curandero patizambo, que tiene en su casa una galería de grotescos objetos: detrás de los protagonistas, en un armario, un esqueleto humano hace gestos sexuales a un cadáver preservado, lo que supone una especie de profecía. Por la sala podemos ver huesos, cocodrilos, máquinas amenazadoras con fines pseudo-médicos, seres humanos deformes… vamos, toda una crítica a los charlatanes que se hacían pasar por médicos.

El noble se queja medio en broma de la eficacia de las píldoras del doctor, y éste parece que se defiende. La niña, llorosa y avergonzada, se tapa la boca con un pañuelo mientras derrama lágrimas de sus ojos hinchados. Las cajitas que los protagonistas llevan en las manos contienen pastillas de mercurio, que era lo que los curanderos daban a aquellos afectados por enfermedades venéreas y, como podréis adivinar, mucho no mejoraban la salud de los pacientes.

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¿Cómo acabará la historia de este matrimonio? 
La entrada se está quedando muy larga, así que dejaré el análisis de los otros tres cuadros de la saga para la próxima entrada. Ya os advierto de que se pone interesante conforme nos vamos acercando al desenlace… ¿Qué pensáis que ocurrirá?
…TO BE CONTINUED…

 

Caras de espanto: los bustos grotescos de Messerschmidt

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Dejamos de lado a los pintores famosos y vamos a hablar de escultura. No de escultura romana o las bellas tallas del mundo clásico, no. Hay otras más interesantes aunque remotamente menos conocidas. Y es que el artista de hoy es Franz Xaver Messerschmidt, al que cariñosamente llamaremos Franz para que no me de una embolia cada vez que me toque escribir su nombre. Viendo una escultura suya sin conocer su vida creemos estar ante una muestra de arte contemporáneo, pero nada más lejos de la realidad.

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 Franz nació en 1736, en Alemania, y es un ejemplo de a dónde puede llegar la locura y la creencia en lo sobrenatural en la Historia del Arte. Pero no sólo eso, sino que también ilustra a la perfección el talento y la imaginación. Aunque no es un creador especialmente popular ni conocido, fue un artista torturado y adelantado a su época.

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Con sus esculturas iniciales se ganó a la aristocracia. Esta es una de ellas, para que veáis las cosas tan bonitas que sabía hacer el joven Franz.

Hijo de una familia de artesanos, el joven Franz decidió hacer caso a sus tíos y salió de casa de sus padres para formarse en el Munich del siglo XVIII. Pronto alcanzó una gran fama por su perspicacia y su capacidad para la escultura, así que fue requerido por la Corte Imperial y la aristocracia para inmortalizar en piedra a los más poderosos de la sociedad. Y allí que se fue, a Viena, a ganar todavía más fama. Franz lo tenía todo: con una reputación ganada a velocidad de la luz, su éxito le permitía vivir del arte y se codeaba con la crème de la crème. Los poderosos lo protegían y lo mantenían, la gente se pegaba por sus obras. ¡Ay, Franz! ¡Hay quien nace con estrella!

Pero la felicidad no le duró mucho. Empezó a volverse hosco, huraño. Rehuía a la gente, montaba escenitas con los nobles, se encontraba nervioso y apurado con frecuencia… así que se volvió a la capital austriaca para ser profesor asistente en la escuela de Bellas Artes, dejando a la Corte con un buen palmo de narices. Pero de allí también lo echaron: y es que Franz Xaver Messerschmidt, el gran escultor del momento, la gran promesa de su época, se estaba volviendo loco. En una carta a la emperatriz María Teresa de Austria se puede leer que, aunque la universidad elogiaba la capacidad de Franz, se temían que éste podría tener “confusión en la cabeza” (olé por el diagnóstico). Y eso no era bueno para la imagen de una facultad.

Para agravar más la situación, se interesó por cuestiones ocultistas y empezó a frecuentar los círculos esotéricos de Viena. Franz comenzó a sufrir alucinaciones y paranoias cada vez más frecuentes y agresivas. Se encerró en una cabaña para trabajar día y noche, sin querer saber nada de nadie. Pero lo peor es que el escultor estaba aterrorizado por sus visiones, pues creía fervientemente que demonios y espíritus se colaban en su casa para atacarle durante la noche. Los pocos visitantes que tenía salían asombrados al escuchar los relatos de espectros. monstruos y diablos que le pellizcaban mientras dormía, que lo atormentaban cuando se despertaba, que se escondían por la casa para asustarlo durante el día.

Así, dicen, comenzó su irrefrenable obsesión, casi desesperada, por librarse de los demonios. Algunos estudiosos consideran que su colección de bustos grotescos fueron una idea para espantar a los espectros y echarlos de su casa, mientras que otros dicen que buscaba encontrar las 69 expresiones primitivas del ser humano. Aunque las talló en bronce, mármol y alabastro, hoy en día solamente se conservan 49 de estas figuras. Para crear estas esculturas se tomaba a sí mismo como modelo frente al espejo, se pellizcaba y gesticulaba para forzar su rostro a revelar esas proporciones olvidadas que daban forma al mundo, según él.

Sea como fuere, hoy en día se le relaciona con William Blake y Francisco de Goya, por su exploración del lado oscuro del alma humana.Y, aunque tuviera desórdenes mentales, sin duda fue un auténtico genio. Actualmente se ha reconocido a Messerschmidt como uno de los más grandes maestros de la escultura, compensando un poco lo injusto que fue el mundo del arte con él cuando todavía vivía.

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Gracias a Juan Alberto por haber inspirado este post con sus comentarios. Él me descubrió este escultor y fue quien me animó a escribir sobre él, así que el crédito es suyo 🙂

Matasanos: los médicos en el Arte

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Desde que el mundo es mundo, los seres humanos se han interesado por lo que no pueden comprender ni controlar. Todo lo que no entendemos nos causa cierto temor y, por qué negarlo, un morbillo interesante que nos impulsa a querer saber más. Las enfermedades han tenido especial interés para los hombres y mujeres a lo largo de la historia, a pesar de que hasta no hace tanto tiempo no podían tratarlas. Y ése desconocimiento se mezclaba con la superstición, la religión o la magia… haciendo que la gente tuviera más miedo a ir al médico que a enfermar. Aunque, con los médicos que había, yo también tendría más miedo a un ignorante con ínfulas de doctor que a morir de un catarro, no fuera a ser que confundiera los estornudos con demonios y quisiera abrirme la cabeza y sacarme los sesos con un tubo.

dentista

Lo más común era que se atribuyeran las enfermedades a diablos o espíritus malignos, que supuestamente creaban piedras o gusanos dentro del cuerpo del pobre paciente. Si tenías suerte, los médicos trataban tu enfermedad con plegarias, conjuros, danzas, talismanes o pociones. Y si no te curabas, todos los esfuerzos se centraban en convertir el cuerpo del enfermo en un lugar inhabitable para los demonios: apaleamientos, torturas o hacer morir de hambre al paciente eran los métodos estrella. Tampoco podemos olvidar las sangrías como tratamiento infalible para todo mal, porque todos sabemos que cuando estás enfermo lo mejor es drenarte la sangre. ¡Y no nos olvidemos de la cirugía! La más light era la trepanación: agujerear el cráneo para curar dolores de cabeza, demencia o epilepsia. Éxito 100% Asegurado.

El tema de la medicina trae cola. Bien podías caer en manos de un charlatán, un sacerdote, un curandero, un barbero, un sacamuelas -como el de la ilustración medieval de la derecha- o directamente un matasanos. Así pues, en la sociedad había un rechazo constante hacia todos aquellos que se proclamaban trabajadores de la salud. En los Países Bajos, los médicos en ocasiones eran ridiculizados, tal como puede verse en una de las pinturas de El Bosco (del que ya hablamos en este post).

El Bosco retrata en ‘la extracción de la piedra de la locura’ (realizada entre el 1475 y 1480) a un médico perforando el cráneo de un hombre para extraerle los espíritus malignos que lo hacen ser imbécil. Esta tabla que podemos encontrar en el Museo Nacional del Prado de Madrid representa a cuatro protagonistas, que al igual que los objetos que portan, son comunes en la época que satiriza.

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  • El doctor: en vez de sombrero o birrete lleva un embudo, símbolo de estupidez. En lugar de encontrar una piedra, extrae un tulipán.
  • El paciente: este hombre grueso mira hacia el observador, y su bolsa de monedas está atravesada por un puñal. Esto simboliza la estafa.
  • El fraile: sostiene un cántaro de vino, lo que nos indica que es un borracho. Parece estar dando indicaciones al médico o rezando.
  • La monja: esta religiosa lleva un libro cerrado encima de la cabeza, una alegoría a la estrechez de mente, la superstición y la ignorancia.

La leyenda que aparece escrita dice ‘Meester snyt die Keye ras, myne name is lubbert das’, que en español significa ‘Maestro, extráigame la piedra, mi nombre es Lubber Das’. Lubber Das era un personaje típico de la literatura holandesa que representaba la estupidez. Así que viene a decir «mi nombre es ‘tonto’», como tontos serían todos aquellos que confiaran en los médicos.

Lección de anatomía

Sin embargo la pintura más famosa que versa sobre medicina está, sin lugar a dudas, firmada por Rembrandt. ‘Lección de anatomía’ recrea una disección llevada a cabo por el doctor Nicolaes Tulp. Este médico sostiene los tendones del brazo del cadáver con unos fórceps, mientras que con la otra mano muestra cómo los músculos doblan los dedos no por arte de magia sino de ciencia. Este tipo de retrato de grupo fue muy popular entre las hermandades y los gremios. Uno de los alumnos sostiene en su mano una lista con el nombre de los asistentes y mira directamente al visitante, mientras que el resto se mantiene absorto (y un poco receloso) leyendo el libro de cirugía. A mí lo que más me gusta es el juego con la luz. ¿Habéis visto cómo la palidez de sus caras y la piel del cadáver destacan sobre el fondo e iluminan la escena? Así focaliza nuestra atención en lo importante.

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En Ámsterdam (donde transcurrió esta lección de anatomía) se permitía sólo una disección pública al año, y debía ser en invierno para mejor conservación del cuerpo. El conejillo de indias tenía que ser de un criminal ejecutado, en este caso había sido un atracador al que habían ahorcado ése mismo día.  No cuesta imaginar que las disecciones fueron en el siglo XVII actos poco frecuentes, macabros y espectaculares, hasta el punto de convertirse en acontecimientos sociales que atraían las críticas de la Iglesia y la curiosidad de los pensadores, así como el terror de los creyentes más supersticiosos.

¿Qué queréis que os diga? Si hay una cosa de la que me alegro, es de haber nacido con una medicina tan avanzada. Yo antes moriría que me dejaría llevar a uno de estos.

Otras obras de medicina

Una partitura en el culo: La canción secreta del jardín de las delicias

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Hieronymus Bosch, El Bosco, se ha convertido con el paso de los siglos en uno de los pintores más enigmáticos de la Historia del Arte. La fantasía que desbordan sus inquietantes lienzos, unida a un cierto ‘horror vacui‘ que le lleva a representar auténticas legiones de seres monstruosos, fantásticos, objetos maravillosos y personajes de época, le ha llevado a ser vinculado con la alquimia, la astrología o incluso con sectas de la época… aunque sin demasiado fundamento, todo hay que decirlo. Aún así, sí que es verdad que parece que El Bosco alucinaba un poco cuando se ponía a pintar, o por lo menos se flipaba mogollón.

Sus obras despiertan fácilmente la fascinación en nuestra imaginación, y prueba de ello es el alboroto que se ha creado no sólo en Internet, sino en los medios de comunicación tradicionales, con el curioso hallazgo relacionado con una de las pinturas más célebres y misteriosas de ‘El Bosco’: El jardín de las Delicias.

El jardín de las Delicias HD - Las mil historias del arte - Beatriz Vera Vinuesa

El Bosco era un beato, esto es así. En sus obras siempre está presente el dolor y la muerte, que eran un must en la Edad Media y suponen la condenación eterna a causa del pecado. Y esta filosofía nos dice que salvar el alma sólo es posible a través del sufrimiento, que los mortales tienen que aguantar sí o sí calladitos y sin armar mucho escándalo. Como la mayoría somos unas pecadores sin remedio, pues nos vamos derechitos al infierno a que nos castiguen, que era lo que a El Bosco más le gustaba pintar. Y para El Bosco el pecado más mortal de todos era la lujuria, así que con él se explayaba y hacía unos cuadros que bien podían ser el Playboy de la época. Yo ya no sé si era un beato o era más bien  un listillo.

‘El jardín de las delicias’ es un tríptico, y se divide en 3 paneles diferentes. El primero muestra el paraíso, el segundo el desato de la lujuria, y el tercero la consecuencia de tal pecado. A través de ellos nos muestra de manera alegórica que los placeres de la vida son efímeros, y que las consecuencias que se derivan son el sufrimiento, la desgracia y la imposibilidad de ser feliz.

1. El paraíso terrenal

Delicias 02 (Parte izquierda del tr+¡ptico de El Bosco. Museo del Prado. Madrid)

En la tabla izquierda podemos ver la Creación de Adán y Eva, que están conversando tranquilamente en el Paraíso Terrenal con Dios muy jovencito. Dios parece prevenirles de la presencia de un pozo profundo y oscuro del que surgen pequeños monstruos que representan los vicios que podrían llevar a nuestros tortolitos al pecado y a la condenación. Cerca de ellos hay un árbol típico de las Islas Canarias (España), el drago, cuyo significado no está muy claro pero que, según los investigadores, podría representar el Árbol de la Vida.
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En el centro del paisaje podemos ver un bonito estanque, al que acuden a beber todo tipo de animales: podemos ver un unicornio, garzas, lagartos de tres cabezas, una especie de perro-canguro horroroso, una jirafa, y una tortuga de plástico (en la galería de abajo lo veréis), entre otros muchos bichos que viven felizmente en el cuadro. Y en el centro del apacible lago se alza una isla de piedras preciosas, donde encontramos una gran fuente de fantasía de la que brotan los cuatro ríos que recorren el Paraíso de la Biblia. Por un agujero nos mira un búho, que representa la hechicería, la sabiduría y la magia. Esta es la Fuente de la Vida, que se encuentra inaccesible y representa la tentación y la falsedad, presentes incluso en el Paraíso
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Un poco más a la derecha, sobre unas rocas, vemos el Árbol de la ciencia del Bien y del Mal, con la serpiente enrollada en el tronco. No es un manzano sino una palmera con piñas. El Bosco era muy así, modernillo y de inventarse cosas. Y además, si nos fijamos en la piedra sobre la que descansa, vemos que tiene forma de rostro. Es como si los matorrales le hicieran la nariz ganchuda y una boca triste, como advirtiendo de que es mejor no acercarse.
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Al fondo del cuadro vemos montañas azuladas de extrañas formas y cubiertas de vegetación, y entre ellas vuelan muchas bandadas de diferentes pájaros hacia el cielo del mediodía. De las montañas parecen surgir estructuras que sostienen planetas, la luna…  La escena indica al espectador que, habiendo sido ofrecido el Paraíso al hombre, el vicio y el pecado le pueden conducir al Infierno, que es el tema representado en el lado opuesto.
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2. El desato de la lujuria

El Bosco no estaba tonto, no. ¿Cómo pintamos una orgía en plena Edad Media sin que la Iglesia nos queme en la hoguera? Pues así, representándolo como una especie de tutorial medieval para ir al infierno de forma rápida, fácil y sencilla. En el retablo central un centenar de hombres y mujeres sin demasiado pudor se lo pasan pipa, acompañados de frutas y animales que tienen simbolismo sexual, como mejillones, granadas, uvas, fresas, cerezas…
retablo central - las mil historias del arte - beatriz vera vinuesa
Con esta parte de la obra, El Bosco representa cómo todos los mortales cometen el pecado sin pudor y sin miedo a ser castigados. Éste es el verdadero jardín de las delicias, situado entre el jardín del edén y el infierno, donde se desarrollan las vidas de los humanos. Si nos fijamos, las supuestas ‘montañas’ del fondo representan los órganos sexuales masculino y femenino. Los muchachos igual se dedican a cabalgar sobre una cabra, un grifo o un cerdo, que se encariñan con ellos y los vemos morreándose con patos, abrazando búhos o usando salmones como quien usa una lanza de justa. La escena más bizarra no puede ser, y no tiene nada que envidiar a una peli porno. Os pongo una pequeña galería con detalles para que lo apreciéis por vosotros mismos:

3. El castigo eterno

retablo infierno
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El Bosco narra así la caída del género humano. Después de pasarlo muy bien en la Tierra, todos los pecadores reciben su condena en el infierno. Todo tipo de criaturas y formas demoníacas castigan a los mortales de multitud de maneras, los torturan por sus actos en el anterior retablo.
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 En lo alto del cuadro se ve la imagen más típica del infierno, lleno de fuego y azufre. Estructuras extrañas se recortan contra un incendio, creando una aterradora ciudad en la que las almas de los condenados tendrán que vivir hasta que se acabe el mundo.
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También vemos instrumentos gigantes, esparcidos por aquí y allá. Estos instrumentos musicales simbolizan por tradición el amor y la lujuria. En la obra, estos instrumentos sirven para crucificar a los que en vida cometieron pecados carnales, e incluso vemos un pobre infeliz al que los demonios le han metido una flauta por el culete… yo creo que ése es el que antes se metía flores.
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 Los animales ya no son amistosos y colaborativos en la depravación de estas pobres personas, sino que ahora se encargan de castigarlos, junto con los demonios. Jaurías de perros comen carne humana, las hermosas garzas ahora se han convertido en diablos que portan tridentes, un zorro negro manosea a una mujer abatida. Si nos fijamos podemos encontrar una liebre que lleva colgando de un palo a sus presas humanas, y un terrorífico hombre-pájaro devora personas y los defeca en un pozo de excrementos. Al pobre tipo que se está comiendo en este momento le salen golondrinas por donde la espalda pierde su buen nombre.
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Esta escena parece haber sido sacada de una pesadilla surrealista y representa un infierno onírico, repleto de instrumentos de tortura. No faltan alusiones al clero, como el cerdo disfrazado de monja que abraza a un hombre desnudo.
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La banda sonora

En el último panel de la obra, una joven estadounidense llamada Amelia descubrió una curiosa partitura musical. Entre los instrumentos y personajes, El Bosco plasmó un libro con una partitura que parece continuar en las nalgas de un hombre para dar a entender que la banda sonora de esta obra debería interpretarse con un instrumento de viento (jeje, qué cachondo). Fascinada por el detalle, decidió “traducir” esta partitura antigua a la lengua musical moderna (nuestro tradicional pentagrama) para descubrir si obtenía una melodía. Y así fue:

La brevísima pieza de 30 segundos contiene varios errores y, según cuenta Amelia, está siendo corregida con la ayuda del departamento de música de su universidad. La noticia ha dado la vuelta al mundo y ha salido en todas las televisiones del planeta. Aunque yo creo que deberían haberla interpretado directamente con un instrumento de viento.

Si os ha gustado esta entrada y os interesan los detalles que tiene esta obra no os perdáis este cortometraje de Juan Ibáñez, que ha recreado “El jardín de las delicias” como una animación. ¡Os va a encantar!

Y ya sabéis la moraleja: si no sois buenos os comerá un pájaro gigante y acabaréis en un charco de heces. Avisados estáis.

‘El beso’ de Klimt: ¿arte para San Valentín?

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Aprovechando las fechas en las que nos encontramos, vamos a hablar de uno de los cuadros más misteriosos y fascinantes en los que el amor es el protagonista: El beso, de Gustav Klimt. Su arte es resplandeciente, nos recuerda al arte bizantino y su presencia dorada, al dibujo asiático, a los mosaicos clásicos… pero ante todo, hace gala del simbolismo y la belleza más sensual.

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EL BESO

Realizado entre 1907-08, esta es probablemente la obra más conocida de este pintor austríaco.  Con ella culminaba su investigaciones sobre el tema del deseo humano, que lo venía obsesionando durante largo tiempo. Esta obra se ha convertido en una de las pinturas favoritas para decorar dormitorios y hogares, pero es difícil interpretarla. Aparecen dos amantes, eso está claro. Pero… ¿Y lo demás? Es difícil saber qué nos quiere decir el autor con este cuadro. En esta entrada vamos a intentar echar un poquito de luz al asunto, siempre teniendo en cuenta que el movimiento simbolista pretendía introducir mensajes ocultos en cada una de las pinturas. En ‘El Beso’ también los hay.
¿Qué vemos en este cuadro? Una pareja que se abraza en un campo repleto de flores, y parece que están arrodillados. Pero hay algo que nos llama la atención: el campo acaba abruptamente, hay un precipicio tras la mujer. Y ella intenta aferrarse con los pies a la tierra, si nos fijamos. Es como que intenta apartarse del abismo, y la figura masculina la empuja hacia él. Raro, ¿verdad?

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La posición forzada de la pareja puede simbolizar una relación peligrosa, que tiende al precipicio. La mujer no puede escapar, está atrapada entre el hombre que la agarra de la cara para besarla y el abismo a su espalda. Pues parece que tan romántico, tan romántico, no es. La cara de él está escondida, mientras que la de ella permanece impasible. No sonríe, no muestra emociones. Cierra los ojos para no ver a su pareja. Y si nos fijamos en las manos y pies, contraídas y en tensión… Algunos críticos lo han interpretado como un rechazo  ante la agresión al que la somete el hombre, intentando evitar el dominio masculino. ¿Está esa mano izquierda de la mujer acariciando la del hombre, o busca quitárselo de encima como si fuera un baboso de discoteca? ¿Podríamos considerar, en este caso, una muestra del “fracaso” de la lucha femenina por la emancipación que ya se estaba dando en aquellos momentos? Pues este era uno de los temas que Klimt trataba en sus pinturas. La lucha por los derechos de las mujeres estaba muy presente en la sociedad de la época, y el hombre no tenía ningunas ganas de ceder su supremacía.
La ropa de cada uno también debe analizarse: cuadrados y rectángulos para el hombre, círculos para la mujer… se puede interpretar de dos formas: puede que  las ropas de él simbolicen la corteza de un árbol y las de ella un fértil prado en crecimiento. Aunque lo más aceptado es que representa los dos sexos en la flora: polen y pistilos, semen y óvulos.
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Otra de las interpretaciones más recientes del lienzo dice que es el momento en el que el dios griego Apolo besa a la ninfa Dafne, que para huir de él y evitar ser violada se transforma en laurel. Esta perspectiva, apoyada en la literatura, da un sentido a esta obra de Klimt en un contexto iconográfico, no sólo metafórico, de la historia del arte. Podemos ver este mito clásico en muchos otros cuadros, esculturas y obras, como este vídeo:

Así que, aunque sea un cuadro precioso y que normalmente asociamos al amor, parece que tiene un mensaje oculto totalmente contrario.
De acuerdo con los rumores que corrían por la época, la pareja representada en “El beso” no son otros que Gustav Klimt y la diseñadora Emilie Flöge, de la que él estaba totalmente enamorado. Cabe destacar que Klimt tuvo 14 hijos con diferentes mujeres pero ninguno con ella, el amor de su vida.
Actualmente esta obra se expone en la galería de arte austriaca, en el interior de los palacios Belvedere alto y Belvedere bajo.