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Giuseppe Arcimboldo: de lo que se come, se cría

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El otro día me dio por buscar en la biblioteca de mi universidad algunos libros que me sirvieran de inspiración para crear nuevas entradas, pues aunque tengo pensadas algunas que me parecen interesantes (sobre Gauguin, del que hablamos aquí, pero también de Klimt o algún despiece de cuadros de locos) no quiero desvelarlas todavía. El caso es que me puse a mirar libros y libros hasta dar con un tema que me interesara o me resultara suficientemente anecdótico como para dedicarle unas palabritas. Y para mi sorpresa, en uno de ellos aparecía esta imagen:

El jardinero

“El hortelano” o “El jardinero”… nos muestra los distintos alimentos que se han cosechado.

Confieso que en un primer momento pasé la página sin fijarme, y ya había llegado a la siguiente cuando mi cerebro dijo: “eeeh, un momento“. A mi no suelen llamarme mucho la atención los bodegones, pero hubo algo raro al pasar la vista sobre este cuadro que hizo que el sentido arácnido se me disparase. No sabía exactamente qué era… si el rábano, o las setas, o la cebolla, pero algo había ahí que me olía a chamusquina. Supongo que los más sagaces ya lo habréis captado.

Esta obra de óleo sobre tabla es de un tipo italiano que se llamaba Giuseppe Arcimboldo (pobre) que vivió en el siglo XVI y cayó en el olvido durante mucho, mucho tiempo, hasta que fue “redescubierto” nada más y nada menos que por Salvador Dalí. Algo bueno tenía que tener el hombre para que Dalí se fijase en él, digo yo. Pues sí. Arcimboldo (pobre) era famoso por sus retratos. ¿Sus retratos? ¿Pero no estábamos hablando de un bodegón o algo así? … ¡Ah, amiga! Que ya lo veo todo claro, que este tío nos la quería colar. Y es que, si le damos la vuelta a su pintura en 180º, quedaría así…

El jardinero (1)

¿Soy o no soy un buen mozo digno de casar?

Arcimboldo fue un genio de la originalidad, cuyas grotescas composiciones alegóricas son consideradas como las primeras obras surrealistas -conocidas- de la Historia, y además propició la llegada de nuevos estilos de pintura en el lejano S.XX. Él inventó un estilo de retrato manierista en el que los rostros humanos estaban compuestos por agrupaciones representativas de animales, flores, frutas y toda clase de objetos, que tenían (la mayor parte de las veces) una relación específica con el retratado… ¡tanto para bien como para mal! Por ejemplo, no me digáis que aquí quería unir al personaje con unos valores morales impolutos:

Arcimboldo - (15)

He aquí que la frase hecha “de lo que se come, se cría” alcanza su máxima expresión. Este tío, como Arcimboldo atestiguó, era un maldito cerdo y debía pasar a la Historia como tal.

Arcimboldo usaba su estilo para crear retratos satíricos de personajes reconocidos, de aristócratas y cortesanos, así como ensalzar a otros asociándolos con objetos que son “bien vistos” o transmiten sensaciones positivas. En cuanto a su vida, destaca que fuera empleado por el emperador alemán Fernando I como retratista real. Además de pintar a la familia imperial, también se encargaba de planificar las fiestas y espectáculos de alto copete para la corte, realizar ingenios mecánicos y asesorar al gobernante en sus colecciones e inventos. Era un hombre multitarea y, además, debía de ser la monda. Aún así, sus piezas no lograron demasiado éxito, y la crítica las consideraba graciosas o simplemente “populares”, o incluso llegó a despertar odios hacia su pintura porque los más refinados la consideraban de mal gusto, obscena e impertinente… hasta que llegaron los surrealistas y le dieron un merecido reconocimiento por su ingenio y su juego visual.

Este pintor permanecía fiel a la visión filosófica y artística de su tiempo. Por ejemplo, uno de los procedimientos del poeta Cyrano de Bergerac consiste en tomar una metáfora del lenguaje, lo más trivial posible, y explotar sus posibilidades hasta el infinito en un sentido literal. Por ejemplo, si se dice “morir de pena”, Cyrano crea una historia en la que un condenado a muerte es obligado por los verdugos a escuchar música tan triste que se acaba muriendo de pena por su propia muerte. Podemos decir que Arcimboldo hace lo mismo: si una persona compara unas “mejillas rojas” con “como un tomate”, él pintaría dos tomates en lugar de dos mejillas. Y si dicen que tenía una nariz como una patata, pues una patata que pone en el lienzo. La metáfora gira sobre sí misma hasta crear una imagen surrealista a la par que divertida.

Esta idea ha dejado curiosas obras artísticas o no. Ahora mismo se me ocurre un par… No he conseguido encontrar el anuncio de Frenadol, pero me acuerdo que de pequeña me horrorizaba, porque según nombraba al protagonista se le iban convirtiendo las partes del cuerpo en lo que le nombraban: “¿sientes los ojos como dos tomates? ¿La nariz como un pimiento? ¿Y la cabeza a punto de explotar?” PUM!!! y explotaba la cabeza como un globo. Yo tenía pesadillas con ese anuncio, confieso. Una vez soñé que le pasaba a mi madre y que me perseguía su cuerpo descabezado por toda la casa. Un drama.

Otra imagen es el alien-berenjena, qué simpático.

Arcimboldo - (12)

Pues eso, desde aquí os invito a que os metáis en la cocina y hagáis alguna especie de collage con los restos de la ensalada. Que seguro que queda resultón.

GALERÍA DE IMÁGENES

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“El profesor de Derecho”

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Aire

arcimboldo4

Fuego

Arcimboldo - (8)

Agua

Giuseppe Arcimboldo - Earth

Tierra

arcimboldo-cuatro-estaciones

Las cuatro estaciones

summer-large

Alegoría del Verano

Alegoría de la Primavera

Alegoría de la Primavera

Flora

Flora