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La tumba de Gengis Khan: el gran misterio mongol

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La tumba de Gengis Khan: el gran misterio mongol

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Estrenamos sección nueva, dedicada a las grandes obras que se han “perdido” a lo largo de la Historia, y que hoy en día siguen siendo un enigma. Puede que esta vez no tenga tanto que ver con la Historia del Arte, pero sí con la Historia de Civilizaciones. Uno de los grandes retos de los arqueólogos modernos sigue siendo la tumba de un personaje histórico que conquistó casi medio mundo: Gengis Khan, el rey de los mongoles.

En primer lugar, debería deciros que empecé a interesarme por la historia de los mongoles (me ahorraré decir “historia mongola” porque queda como… poco serio) a través de un artista e ilustrador que merece una mención especial por su estilo personal y la calidad de todo lo que hace. A mi me fascina. Este artista es PHOBS, y lo podéis encontrar en su Deviantart.

Es un verdadero apasionado de la historia y está enamorado de los mongoles, sus leyendas, la estética de su imperio.

¿QUIÉN FUE GENGIS KHAN?

Los españoles que no se interesan un poco no saben casi nada sobre Gengis Khan, a diferencia de los alumnos en el centro de Europa y en Rusia. Hasta aquí no llegó la conquista y saqueo mongol, por lo que nos queda un poco lejano, así que en el colegio ni siquiera se nos explica quién fue y hay que tener suerte con que nos lo nombren. Gengis Khan alzó de la nada un imperio al unir bajo una ley férrea a todas las tribus mongolas –entonces grupos de menos que bandidos, saqueadores y violadores– y con su gran ingenio militar cabalgó sobre ciudades y reinos hasta llegar a Europa. gengis-khan

A grandes rasgos, Gengis Khan no se llamaba Gengis Khan. Su nombre fue Temujin, y nació en una familia noble que, a la muerte del padre (envenenado a traición por los tártaros), se vio obligada a vivir en la miseria y en peligro de muerte constante. Temujin eligió a su esposa Börte cuando tenía 8 años, y años más tarde logró recobrarla. Al día siguiente de su noche de bodas, un clan enemigo la secuestró sin que él pudiera hacer nada… así que se armó un pifostio. Temujin acudió a un amigo suyo, éste llamó a sus colegas, y se hizo una guerra por una mujer, algo impensable e inenarrable en la sociedad mongola (donde la mujer valía menos que un caballo, valía un abrigo de piel de marta). Total, que después de masacrar el clan enemigo, un año después, resulta que Börte había tenido un hijo de sus captores. En lugar de repudiarlo, Temujin le puso por nombre “Sochi“, que significa “extranjero, visitante”… para dejar claro que no se trataba de uno más del clan. Sin embargo, lo educó como hijo propio, y según parece lo quiso como si fuera suyo. Después, Temujin volvió a caer en desgracia por la traición de sus amigos y lo cogieron como esclavo… aunque su esposa consiguió liberarlo después de un tiempo. Fue entonces cuando se decidió a unificar a los mongoles en una sola tribu para que dejaran de pegarse mamporros entre ellos y que se los pegaran a otros, y dijo “se van a cagar estos chinos”. Y allí que se fueron los mongoles, a pegarles a base de bien. Tan buenos tortazos les metieron, que los conquistaron. Se proclamó Gran Khan y se cambió el nombre. Con su esposa tuvo muchos hijos legítimos más, que en el futuro fueron sus herederos. Y no se paró ahí: luego fue Rusia, y luego Europa, Persia, también conquistó parte de Oriente Medio, además de la India. Gengis Khan tuvo 36 esposas, que le dieron chorrocientos hijos (no los conoció a todos, supongo). Además, violaba a todas las mujeres que podía… por lo que en estos momentos no menos de 16 millones de personas en este planeta son de una misma familia (tienen una misma pauta genética), y esa familia no es otra que la de Genghis Khan.  “La mayor felicidad”, dejó dicho, “consiste en derrotar a tus enemigos, perseguirlos, robarlos y acoger en tu regazo a sus esposas y a sus hijas”. Encantador, directo y tan eficaz como un mal virus. El Imperio mongol, como tal, desapareció a finales del siglo XII, aunque su influencia sobre los territorios que había conquistado duraría siglos.

Gengis Kan murió en 1227 de una caída de caballo, de una herida o quizá de tifus, según otra leyenda, mientras sitiaba Ningxia (hoy Yinchuan, en China), capital del reino de Xi Xia. Fue cerrar un ciclo. Con la conquista de esa misma ciudad había comenzado en 1209 la expansión de sus dominios desde las estepas al norte del Gobi. Ahora, el guerrero invicto quería hacer pagar al rey tributario de Ningxia su negativa a ayudarle en una campaña anterior. Antes de morir, el Kan decretó la destrucción de la ciudad. Con aquella orden desapareció una cultura.

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Así representa PHOBS a Temujin y a uno de sus hermanos

¿QUÉ SE SABE SOBRE LA TUMBA?

La leyenda cuenta que cuando Gengis Khan empezó a preocuparse por su propia muerte, hizo construir una gran tumba, una ciudad necrópolis, en un paisaje escogido de la vastísima Mongolia. Allí enterraría junto a él grandes riquezas recogidas en el expolio de las diversas regiones conquistadas y todo aquello que consideraba que debía acompañarlo al viaje más allá. Se dice que, para evitar el saqueo del oro y los tesoros, se asesinaba a todo aquél que se cruzase con la compañía, para que no pudiera decir a nadie hacia dónde se dirigían. Además, sí que se asesinaron a los constructores y capataces de la obra, para que no pudieran decir nada sobre el lugar del eterno descanso del gran Khan. Esta obra faraónica ha sido cubierta y enterrada en las arenas del tiempo, suponiendo uno de los últimos grandes quebraderos de cabeza de los Indiana Jones que buscan esclarecer la verdadera morada póstuma del emperador.

Sin embargo, una expedición científica norteamericano-mongola acaba de descubrir unas tumbas no lejos de donde nació el gran guerrero mongol, uno de los más grandes de la historia, y los exploradores apenas pueden contenerse. ‘Sentimos que estamos en el lugar’, dice Maury Kravitz a El País, el abogado de Chicago e historiador aficionado que es el alma de la exploración. ‘Si se confirma, será un descubrimiento de gran trascendencia, equiparable al de la tumba de Tutankamón’. Las tumbas de la colina no han sido tocadas, porque la tradición chamanística mongola cree que si se toca un cadáver, se destruye su alma.

Sin embargo, aún no se ha confirmado que estas ruinas pudieran ser el hogar del cuerpo de Gengis Khan y sus vasallos, ni se han hecho los hallazgos necesarios para afirmarlo. Aún hay tesoros sin desenterrar en el ancho mundo, y enigmas que alimentan a los más soñadores arqueólogos con pasar a la historia por redescubrir un  pedazo palpable de Historia de la Humanidad.

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Uno de los arqueólogos que buscan la tumba, Albert Lin

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