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Matrimonio a la moda (II): del dinero y otros demonios

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¡Hola de nuevo!
Antes que nada quiero excusarme por tardar tanto en actualizar últimamente. La verdad es que apenas tengo tiempo para hacer nada pues estoy tan liada con mis prácticas, estudiando el máster, yendo a clase, empezando a escribir una novela e ilustrando un libro de cuentos que apenas tengo tiempo de vivir en el mundo real… ¡Así que imaginad en el 2.0!  Además… me resisto a actualizar simplemente con una imagen o una frase moñas. Por eso os pido perdón a los lectores, que me alegráis el día con vuestros comentarios acerca de lo que escribo, porque estos dos últimos meses tardo más tiempo en subir nuevas historias. Eso no significa que el blog vaya a quedar abandonado… ¡ni mucho menos! Solamente que hasta junio estaré peleando por cada hora libre, y tanta faena me descoloca.

¡Casi me olvido! Os invito a que os paséis por mi twitter porque estoy haciendo un esfuerzo en un proyecto personal, en el que descubro nuevos artistas que me han impactado, emocionado o interesado… y los comparto. Empecé con creadores como Dino Valls, Nanda Correa o Audrey Kawasaki, pero cada vez encuentro más y más talentos maravillosos navegando por la web que me inspiran para el resto del día. ¿Cuáles os inspiran a vosotros?

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En la anterior entrada comentábamos los tres primeros cuadros de la serie ‘Matrimonio a la moda‘ de Hogarth. ¡No leáis esta entrada sin haber leído la anterior, que os llevaréis a casa un spoiler calentito!

4. El despertar de la condesa

about 1743¿Qué podemos ver en este cuarto cuadro? Bueno, parece una fiesta de sociedad o algo así, ¿verdad? Este acto social se llamaba ‘le toilette’ y consistía en recibir a a amigos íntimos y familiares en tu dormitorio mientras los criados te arreglaban, te cepillaban el pelo y te quitaban las legañas. Las damas eran peinadas, maquilladas y engalanadas con lujosos complementos, y acudir a una de estas citas de aseo presuponía una cercanía y una confianza que no todos podían disfrutar, por lo que se consideraba un signo de distinción. En este cuadro, los invitados beben chocolate y disfrutan de la música de un flautista y un cantante castrati, que disimula su pérdida con ropa lujosa y tiene loquita a la dama pelirroja. 
4.la condesa y el abogado

Yendo al grano, en esta pintura vemos a la protagonista del cuadro: la mujer castaña vestida de amarillo y blanco es la esposa de nuestro querido pederasta putero. Vemos que es a ella a la que están peinando, así que esta es su habitación. Si nos fijamos en el respaldo de su silla, vemos que cuelga de ella un sonajero de época, que nos confirma que ya ha sido madre.
Y parece estar muy a gustito ni más ni menos que con… ¡El abogado del primer cuadro! Esto es un culebrón. Por su forma de sentarse evidencia una superioridad con respecto al resto de invitados, pues está casi rozando a la condesa. Sí, habéis adivinado, al final se lo echó de amante. Le está enseñando las dos entradas que ha comprado para un baile de máscaras, para ir juntos ocultados tras el disfraz sin que nadie los reconozca. 

¿Más pistas en el cuadro de que la condesa y el abogado Lengua de Plata están liados? Bueno, podéis observar los cuadros que decoran el dormitorio, que muestran escenas mitológicas de Zeus en forma de águila a punto de frungirse a una mortal, y otras pinturas de temática erótica4.cuernos

Pero la mejor de todas las pistas es la del niño pequeño con turbante hindú que se parte de risa con las antigüedades que la condesa tiene por casa (y que parece haber adquirido en una subasta porque todavía tienen el precio puesto). Entre ellas destaca una muy especial, un hombre con cabeza de ciervo y, obviamente, los cuernos. Cuernos que evidentemente hacen referencia a los que tiene el marido.

Vamos, que ella tampoco ha perdido el viaje. Aunque la hayan casado con un hombre que no ama, que está enfermo de sífilis por juntarse con prostitutas, que ha seducido a una pre-adolescente para acostarse con él y la ha contagiado de venéreas. El papel del sonajero podría hacer referencia a que, en aquella época, tener hijos era obligación de la mujer (como si fuéramos yeguas de cría). Ahora que la protagonista ya ha cumplido su papel, se puede permitir estar con otros hombres a espaldas de la sociedad. ¿O quizá el hijo que han tenido es del amante? Intrigas, intrigas…

5. El asesinato del conde

matrimonio-a-la-moda-la-muerte-del-conde-william-hogarth-las-mil-historias-del-arte

Sabíamos que esta historia no podía acabar bien. ¿Qué pasa aquí? Pues que el conde ha pillado a la condesa en el ajo con el amante, y ella se arrodilla para pedirle que la perdone… Pero ya es demasiado tarde. Vemos cómo el abogado Lengua de Plata se escapa vilmente por la ventana, con el culo casi al aire por debajo del camisón. En el suelo, entre mantas desordenadas, podemos ver las máscaras del baile al que la había invitado. Por la puerta entra una marabunta de personas que parecen estar preguntándose “¿a quién tenemos que pegar?”
5.asesinato

Obviamente el conde, viendo insultado su honor al descubrir a su mujer en la cama con otro (menuda ironía…) se ha envalentonado y ha sacado la espada… pero el amante ha sido más rápido y de una estocada se lo ha cargado antes de huir. Todavía podemos ver la espada ropera de Lengua de Plata manchada de sangre hasta la mitad de la hoja, así que lo ha atravesado de parte a parte perforándole el pulmón.

Vemos al conde el instante antes de morir, desplomándose sobre una mesa y exhalando su último aliento, con la piel cadavérica y las rodillas que no lo sostienen. Cae hacia atrás lentamente, y ha soltado su arma.

A mí me llama la atención también el cuadro que aparece tras ellos, una mujer pechugona y descarada con algo que parecen símbolos fálicos en las manos… pero tras la pared hay pintadas unas piernas, como si el cuadro estuviera ocultando algo, otra figura masculina. No he podido encontrar qué significa, pero se me ha ocurrido que representa a una prostituta, que es cómo va a ver la sociedad a partir de ahora a nuestra protagonista. Simboliza la pérdida del honor y la imagen que tendrán a partir de ahora la corte y la aristocracia de la condesa díscola.

6. La muerte de la condesa

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Y por fin llegamos a la última pintura de esta serie de Hogarth, en la que vemos una escena triste. La viuda se ha suicidado con veneno, pues su amante ha sido condenado a muerte y ejecutado en la horca, de lo que ella acaba de enterarse mientras desayunaba (vemos que está la mesa puesta, y el mantel manchado como si la mujer hubiera dejado caer el cuchillo con mantequilla de la impresión) por el diario que encontramos tirado en el suelo junto al frasco de veneno. Dos cotillas (los hombres de la derecha) señalan la noticia y comentan por lo bajini la escena dándose codazos, dando a entender que todo Londres se ha enterado del escándalo. Casi podemos oírlos chismorrear. 6.muerte de la condesa

En torno al sillón donde yace el cadáver de nuestra protagonista vemos a la hija del matrimonio intentando abrazar a su madre muerta, y siendo apartada con asco por la vieja niñera. Este efecto dramático se intensifica al comprobar que la pequeña no sobrevivirá: en su rostro destaca la mancha de sífilis, herencia del padre. Además, si nos fijamos en sus piececitos, vemos que tiene las piernas deformes y para que pueda aprender a andar le han puesto hierros. En el Londres de 1740 solamente el 25% de los niños llegaban a la edad adulta… y esta niña no lo hará.

El padre de la protagonista, con cara de tristeza y hastío, le quita el caro anillo de compromiso del dedo para quedárselo él. De nuevo demuestra que se preocupa más por el dinero y la posición social que por quienes le rodean (como al casar a su hija con un desconocido sin preocuparse por los sentimientos de ellos). Hogarth denuncia de nuevo que la mujer era simplemente un instrumento para alcanzar posición social y riqueza.

En mitad de la confusión, un perro famélico se abalanza sobre la comida que hay encima de la mesa, aprovechando los últimos despojos de la tragedia.  

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Las series de Hogarth son las predecesoras del cómic tal como lo conocemos, y destacan por ser creadas por el primer pintor de Inglaterra sin una formación clásica y académica. Se interesaba por la sociedad de su tiempo más que por los temas de la antigüedad que estaban tan de moda en la época. Para crear estos cuadros satíricos se basaba en la cultura general de sus clientes, sus gustos y sus prejuicios, y los plasmaba en lienzos para que el público viera reflejado su estilo hipócrita de vida.

Obviamente, a William Hogarth le costó mucho trabajo vender estos seis cuadros, y se ganó el odio de las clases altas de Londres.

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Caza de brujas: entre el pánico y la fascinación

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El siglo XVII es el periodo de las grandes “cazas de brujas” en Europa. Avivados por una cultura machista en la que la mujer  se creía moralmente inferior y naturalmente inclinada a los pecados más nefandos, por el gusto del pueblo a ver juicios y ejecuciones en directo (el antiguo Gran Hermano), los ciudadanos entraron en una espiral de sospechas y acusaciones en las que cualquier malentendido o excentricidad acababa fácilmente en ‘barbacoa’.

Decenas de miles de mujeres y niños murieron quemados en la hoguera tras ser juzgados públicamente, en una sociedad donde el poder judicial y el religioso estaban profundamente ligados. La gente enloquecía de pánico si en el pueblo aparecía uno de esos grimorios prohibidos, libros sobre hechicería o gallos decapitados.  La bruja dejó de ser aquella señora que conocía las hierbas con las que crear ungüentos, pócimas y cataplasmas sanadoras -o no- para los campesinos, y tampoco era aquella a la que el pueblo llano (y no tan llano, pues los que ostentaban el poder hacían lo mismo) acudía para que le leyera la buena fortuna o bendijese sus campos. No. Empezó a configurarse una nueva imagen de la bruja, que tiene su principal origen en la asociación de la brujería con el culto al Diablo… o a dioses extraños al cristianismo, que venía a ser lo mismo.

aquelarre de brujas. frans francken

El aquelarre de brujas, Frans Francken

El caso es que fueron años de sospecha y conmoción, de terror porque la hija de tu vecina hubiera sido vista en el bosque a altas horas de la noche o simplemente supiera leer. A los artistas les pasó también. En aquella época lo más normal era pintar cuadros religiosos, incluso relacionados con los mitos. Pero he aquí que las cazas de brujas sirvieron para alimentar los lienzos con extraños personajes, escenas siniestras que se desarrollaban en ambientes de misterio y oscuridad. Y un puntito de fascinación, como siente cualquier ser humano ante lo prohibido y peligroso. 

Uno de los artistas brujeriles más conocidos es Frans Francken el Joven, que procedía de una familia de pintores de renombre. Sin embargo, él fue mucho más conocido que sus predecesores y hermanos por atreverse con temas nuevos que todavía no se plasmaban en las pinturas. Uno de ellos fue el de las brujas que aterrorizaban a Europa. En ellas podemos ver toda la iconografía tradicional de las hechiceras: calderos, cráneos, murciélagos, fuegos demoníacos, súcubos, demonios con elementos de cabra, almas en pena… 

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Asamblea de brujas (Hexensabbat) – Frans Fracken el Joven

Otros artistas han pasado a la posteridad por creerse hechizados con el mal de ojo. ¡Ay, qué buenas excusas se ponían entonces! Un ejemplo típico es Guido Reni, pintor renacentista italiano, que se creía víctima de hechiceras malintencionadas que lo gafaban. Era como un hipocondríaco de lo supernatural. Además de una intensa misoginia y nefasta adicción al juego, Guido Reni vivía obsesionado con las supersticiones que lo atemorizaban hasta la médula. 

En su biografía se cuenta que Reni estaba continuamente temiendo ser envenenado por bebedizos preparados por alguna bruja, razón por la cual jamás dejaba entrar a mujer alguna en su vivienda. Jamás comía nada que no hubiera cocinado él mismo, de modo que si algún cliente o admirador le ofrecía algún manjar lo escondía disimuladamente y lo dejaba pudrir por miedo a que estuviera sazonado con pócimas o venenos. En particular tenía pánico a las viejas, y huía de ellas cada vez que se las cruzaba en la calle o el mercado. 

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La masacre de los inocentes – Guido Reni (detalle)

Lo más divertido es que Guido Reni atribuía cualquier episodio singular o ligeramente “fuera de lo normal” a la acción de sus temidas seguidoras del Maligno. Así, cuando en cierta ocasión perdió en casa una de sus zapatillas, lo atribuyó a la acción de las brujas, y lo mismo ocurrió cuando una vez apareció la camisa de una mujer entre su ropa. Y ni os digo cuando perdía la inspiración: 

“… me preguntó si alguien podría hechizar las manos de una persona de modo que ya no pudiera manejar el pincel y trabajara mal forzosamente(…) Sabedor de sus pensamientos, le dije francamente que no (…) Contestó que en Roma un francés le había enseñado un sortilegio mediante el cual se podría, al tocarle a uno la mano de un modo amistoso, comunicarle en poco tiempo una enfermedad incurable de la cual moriría infaliblemente”.

Obviamente, Guido Reni murió virgen. 

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El Aquelarre, de Francisco Goya. El cuadro queda dominado por la figura de un gran macho cabrío, que bajo la luz de la luna avanza sus patas delanteras para recibir de dos brujas la ofrenda de niños que tanto le agradan… Ello evoca la descripción de cómo dos hermanas, María Presona y María Joanato, mataron a sus hijos “por dar contento al demonio” que recibió “agradecido” el ofrecimiento… También vemos a media docena de niños, varios de ellos ya chupados, esqueléticos y a otros colgados de un palo

También en el arte de Goya la brujería tuvo un importante papel. En la imagen de arriba aparece analizado El Aquelarre, que es terrorífico cuando se conoce su significado. Aunque curiosamente con estas pinturas pretendía burlarse de las supersticiones y actos de quienes creían en estas cosas, sus cuadros dan pavor en lugar de risa. Así retrataba Goya una sociedad española cruel, dada a los crímenes, crédula e ignorante hasta la médula, supersticiosa y violenta. Influido por el caso de las Brujas de Zugarramurdi, donde se quemaron vivas seis personas para alegría de los más sádicos, y el caso de Logroño, el artista se atrevió incluso a criticar a la Iglesia Católica por su barbarie… razón por la cual fue denunciado a la Inquisición y sus obras que tenían la mínima relación con obispos o frailes fueron retiradas. 

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El aquelarre, GOYA

Sin embargo, en el tiempo también han existido aquellos artistas más fascinados que asustados por aquellas mujeres que sabían manejar lo sobrenatural. Uno de los mejores ejemplos es el prerrafaelita John William Waterhouse. Bebía de los mitos e historias clásicas para crear hermosísimas hechiceras. Poderosas, jóvenes, sabias y bellas, así es como veía a las brujas, alejado de la clásica imagen de vejez y fealdad. Con libros de magia, pociones o bestias fantásticas, las hechiceras se convertían en sex symbols de la época. 

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El círculo mágico – John William Waterhouse

Por si tenéis ganas de más, aquí os dejo una galería con imágenes sobre la representación de este tema a lo largo de la Historia. 

Frida Kahlo: el alma de una luchadora

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(Finalizada la temporada de exámenes  doy por retomado el blog. Siento la ausencia durante este tiempo, pero ahora mismo vuelvo a las andadas con renovadas energías… ¡gracias por estar ahí!)

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Frida Kahlo
es una de las artistas más conocidas a nivel mundial, y casi todo el mundo puede recordar su cara, quizá porque esas cejas enormes nos llaman la atención a simple vista. Pero, ¿qué más conocemos? Su nombre completo es Magdalena Carmen Frida Kahlo, y nació el 6 de julio de 1907, en el seno de un país al borde de la Revolución. Tristemente, el Arte está muy unido al sufrimientoya lo vemos nosotros mismos, cuando algo malo o triste nos ocurre nos dan más ganas e inspiración para escribir y crear, para sacar de dentro los fantasmas… y, muchas veces, cuando el dolor acaba termina nuestra ansiedad creativa-, y Frida no fue una excepción en esto.

Como íbamos diciendo, la vida de Frida fue marcada desde una edad muy temprana por el dolor físico y  la enfermedad. La primera “maldición” que sufrió se le diagnosticó cuando tenía  seis años: poliomielitis, una enfermedad extremadamente contagiosa que la llevó a padecer una serie de lesiones, infecciones, operaciones… así pues, la pequeña tuvo que permanecer postrada en la cama durante más de nueve meses, dejándola con otra secuela, esta vez permanente: la pierna derecha quedó mucho más delgada que la izquierda. Sumado a una relación de extraño amor-odio con su madre, la indiferencia de sus hermanos y hermanas (excepto la pequeña, Cristina), y la situación política del país marcaron el carácter de nuestra protagonista. Las continuas operaciones quirúrgicas y su enfermedad la hicieron permanecer apartada del resto de niños, excluida y recluida en una soledad aplastante, como muestra más adelante en algunos de sus cuadros.

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“Ella juega sola”
La vida y la muerte aparecen juntas en este cuadro de colores
fríos (azules, grises, blancos), en contraste con el cálido vestido
y la flor que la niña sujeta. La pequeña lleva una máscara típica del
“Día de Los Muertos” de México… y no es difícil saber por qué en esta
representación de sí misma se retrata junto a un monstruo y la amenaza
de la muerte, en un ambiente desolador sin esperanza.

Con la llegada de los 15 años, entró en la más prestigiosa institución educativa de México, que recientemente había comenzado a admitir estudiantes de sexo femenino. Solamente eran 35 alumnas entre los dos mil alumnos, pero las ansias de aprender de Frida la hicieron inmune al ambiente machista: ella quería estudiar medicina. En esta época conoció a grandes intelectuales y artistas del país. Se juntó con chicos rebeldes y críticos con la autoridad, que se movilizaban ante las injusticias en las que estaba sumido el país. Allí conoció al que sería su novio: Alejandro Gómez Arias. En esta etapa Frida ya pintaba, pero quemó la mayoría de sus obras.

Y aquí llega, en forma de terrible accidente, la segunda maldición de Frida Kahlo. Según Wikipedia…

“El 17 de septiembre de 1925 sufrió un grave accidente cuando el bus en que ella viajaba fue arrollado por un tranvía, quedando aplastado contra un muro y completamente destruido. Regresaba de la escuela a casa, junto a Alejandro Gómez Arias, su novio de entonces. Su columna vertebral quedó fracturada en tres partes, sufriendo además fracturas en dos costillas, en la clavícula y tres en el hueso púbico. Su pierna derecha se fracturó en once partes, su pie derecho se dislocó, su hombro izquierdo se descoyuntó y un pasamanos la atravesó desde la cadera izquierda hasta salir por la vagina. Al respecto, Frida comentaba que habría sido esta la forma brutal en la que había perdido su virginidad. “

No estaba seguro que pudiera sobrevivir. Durante un larguísimo periodo, Frida volvió a ponerse en contacto con la medicina, pero de la peor forma posible. Las soluciones de la época eran terribles, dolorosas, angustiantes. Por lo menos 32 operaciones, mecanismos de “estiramiento”, corsés… Estando al borde de la muerte y la parálisis permanente, se refugió en la pintura. Empezó a hacer autorretratos, reflejando en ellos los sucesos que vivía y los sentimientos que la atormentaban.

Imagen“La columna rota”
Vemos el interior de Frida abierto, erguido. Su figura está
sujetada por un corsé, y en lugar de su columna vertebral
vemos una columna jónica rota en gran cantidad de pedazos.
Las heridas y las grietas se reflejan en el paisaje yermo del
fondo, que transmite dolor y soledad a partes iguales. En su
rostro rígido y serio aparecen lágrimas pintadas, y su cuerpo
entero está siendo perforado por clavos y agujas. 

Pero si algo hay comparable a el enorme sufrimiento de nuestra artista, éso fueron sus gigantescas ansias por vivir. En el tiempo que volvió a estar postrada en cama e inmovilizada, volvió al dibujo y la pintura «para combatir el dolor y el aburrimiento», según decía ella. Sus padres hicieron construir un caballete especial que se apoyaba en la cama y aguantaba los lienzos en los que pintaba. También hicieron instalar un espejo bajo el dosel de su cama, el cual permitió a Frida el verse y convertirse en la propia modelo para sus cuadros. Cuando fue capaz de recuperar parte de su movilidad, volvió a moverse por círculos intelectuales donde luchar por sus preferencias políticas (el comunismo) y conoció a grandes amigos… y también a Diego Rivera, que la animó a seguir con su carrera artística aunque ella no tenía la intención de dedicarse a eso, y con el que -una vez más, por suerte o por desgracia- acabó casándose profundamente enamorada.

ImagenDiego Rivera y Frida Kahlo se casaron en 1929.
Al matrimonio lo llegaron a llamar “la unión entre un elefante y
una paloma”, pues Diego era enorme y obeso mientras que
ella era pequeña y delgada.

El matrimonio no fue, ni mucho menos, donde Frida logró la felicidad. Ciertamente, ha sido una de las historias de amor más extravagantes de la historia. Ella tenía 22 años y él 42. La madre de Frida no estaba nada contenta, claro; dijo que Diego era demasiado viejo, demasiado gordo y, todavía peor, un comunista y un ateo. Aunque los dos se complementaban en muchos aspectos (pues ambos tenían un enorme interés en el Arte, y en la forma de contemplar la vida), surgieron grandes problemas y brechas entre ambos: el carácter infiel de Diego Rivera influyó de manera decisiva tanto en su vida personal como en la creación de su obra.

En 1930, un año después de la boda, ella quedó embarazada por primera vez. Desgraciadamente tuvo que abortar, porque el feto estaba en una posición incorrecta y presentaba anomalías… a Frida le llegó entonces la noticia: como consecuencia del horrible accidente,  la pelvis de Frida estaba fracturada en 3 sitios y los médicos le dijeron que seguramente jamás podría tener hijos. Ese mismo año dejaron México y se mudaron a EEUU. En 1932 volvió a quedarse encinta, y al consultarlo con su amigo y cirujano Leo Eloesser (estadounidense), éste la animó a seguir adelante con el embarazo en lugar de abortar. Esta noticia la emocionó sobremanera, pues era su gran ilusión a pesar de los graves problemas que ella debería soportar, aunque explicó que Diego no estaba de acuerdo pues no quería niños. El 4 de Julio, Frida sufrió un aborto espontáneo y perdió el bebe que tanto deseaba. Fue una experiencia muy traumática para ella y pasó los siguientes 13 días en el hospital.

Imagen

“La cama volando” o “Henry Ford Hospital”
Sobre el vientre aún hinchado sobre el embarazo sujeta tres filamentos rojos que
podrían ser sus venas, en una cama demasiado grande para ella, reflejando la
soledad, tristeza y el desamparo que debía sentir. Estos hilos enlazan 6 cosas:

1.Niño en posición embrionaria: el niño perdido
2.Caracol: la lentitud del propio aborto, según dijo Frida.
También encontramos un caracol en otros cuadros como
símbolo de la vida o el sexo
3. Maqueta de su pelvis y parte de la columna: la causa del aborto
4. Máquina: paralelismo del cierre del depósito de gas con el problema
de Frida para retener al niño en su interior. Es “defectuoso”.
5. Orquídea violeta: se la trajo Diego al hospital, y es símbolo de
sentimiento y sexualidad. Aparece mustia, triste.
6. Pelvis

Después de vivir en Estados Unidos durante casi 3 años, Frida añoraba México (su familia, sus amigos y sus recuerdos quedaban muy lejos y ella se sentía inmensamente sola) y quería volver a su país, pero Diego se negaba. Este desacuerdo causó serios problemas entre la pareja. A finales de 1933, Rivera fue despedido por pintar la cara de Lenin en uno de los trabajadores dibujados en su mural. ¡Toma ya! ¡En EEUU y en aquella época! A pesar de su entusiasmo por Estados Unidos, Diego cedió a los deseos de Frida y en Diciembre de 1933 la pareja volvió a México. Ella estaba ilusionada con pintar de nuevo, pues los últimos años apenas había desarrollado su arte, pero de nuevo el destino le puso la zancadilla y volvieron los problemas de salud. En 1934 Frida tuvo que abortar de nuevo, y el mismo año sufrió la primera operación en el pie derecho y tuvieron que amputarle cuatro dedos de los pies que tenían gangrena. Frida20Kahlo1

Fueron años muy MUY difíciles: además de los problemas de salud, su matrimonio se hundía en la miseria. Él ya había tenido otras aventuras amorosas fuera de la relación, pero el gran mazazo fue descubrir que Diego estaba manteniendo una aventura con la hermana menor de Frida, Cristina, con la que más unida estaba. Eso fue más de lo que pudo soportar, y abandonó a su marido para buscar el divorcio. Al mismo tiempo, conoció al escultor Isamu Noguchi, con el que mantuvo una relación. Se marchó de viaje con sus amigas a Nueva York. Solamente volvió a la ciudad donde tenía su casa cuando Diego y su hermana rompieron, pero él no dejó de buscar otras mujeres que le calentaran la cama, y Frida -pues claro que sí, mujer- empezó a tener también otras aventuras amorosas ¡no solo con hombres, sino también con mujeres! Olé por ti.

A grandes rasgos, Frida empezó a triunfar después de esta época. Vivió en París, donde su obra era muy admirada, pero le disgustaron los franceses (pintores y ciudadanos). Europa no le parecía muy agradable, volvió a América. Aunque había intentado arreglar las cosas con su ex-marido pues seguía enamorada, él insistía en el divorcio. Frida Kahlo se dio a la bebida para ahogar sus penas, pero como ella expresó, “mis penas saben nadar”. Finalmente, Diego le pidió a Frida que se casara de nuevo con él. Ella aceptó inmediatamente pero sólo bajo ciertas condiciones: 1) Ella se mantendría financieramente independiente con la venta de sus cuadros 2) Ella pagaría la mitad de los gastos de la casa y 3) no mantendrían relaciones sexuales. Diego la echaba a faltar terriblemente y aceptó voluntariamente los términos. La relación con su marido ya era “platónica” y no tenían contacto sexual… ella solamente los quería con mujeres. Tenía como costumbre escribir un diario, por lo que conocemos muchos detalles de su vida.

Tiempo después le amputaron la pierna, y ella cayó en una profunda depresión.  Su estado de ánimo cambiaba desde la euforia hasta los más negros pensamientos de suicidio.

Frida Kahlo falleció siete días después de su 47 cumpleaños. La causa del fallecimiento fue embolia pulmonaria, aunque los pensamientos suicidas expresados en su diario hicieron pensar a algunas personas que quizás se suicidó. Ella murió antes que Diego Rivera, contra todo pronóstico, que la sobrevivió tres años más.

GALERÍA DE IMÁGENES

A Frida no le importaba la crítica, ni los movimientos artísticos. Con sus pinturas solamente deseaba expresarse, plasmar sus sentimientos, por lo que sus obras son profundamente originales. Cuando a la artista le preguntaban porqué pintaba tantos autorretratos, ella contestaba: “porque estoy sola tan a menudo, porque soy la persona que conozco mejor“.

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