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Matrimonio a la Moda (I): del dinero y otros demonios

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Hoy vamos a hablar sobre una serie de cuadros pintados entre 1743 y 1745 por William Hogarth. Este artista es interesante pues fue el precursor del cómic en Europa, ya que a través de distintos cuadros representaba una historia con introducción, nudo y desenlace. Además, se hizo muy famoso por su carácter satírico y crítico, exponiendo al público de forma burlesca la ostentosa forma de vida de la aristocracia y el esnobismo de la burguesía más acomodada. Mediante sus cuadros, Hogarth denuncia la hipocresía de estas clases sociales y cómo afectaban a la sociedad de su tiempo.

La serie MATRIMONIO A LA MODA está compuesta por 6 cuadros diferentes y analiza los males que traen los matrimonios de conveniencia llevados a cabo por dinero, sin amor entre los esposos. Los seis cuadros, en orden, tienen como título: El Contrato, Poco después de la boda, La visita al médico... ¡Ah, no! ¡Que si los nombro os hago spoiler!  Pues entonces, sin más dilación, ¡vamos allá!

1. El contrato

Primer cuadro de la serie 'Matrimonio a la moda' de William Hogarth

Mirando a simple vista el cuadro no nos parece gran cosa: una casa antigua y abigarrada, gente reunida, todos parecen ricos… ¿Qué podemos ver en esta escena? Bueno, pues este cuadro nos presenta una típica escena de la época: un acuerdo matrimonial entre aristocracia y burguesía, en el que los sentimientos de los jóvenes no tenían ningún valor comparados con las monedas que circulaban en ése particular mercado. Todos van de punta en blanco, muy dignos y serios. Pero empecemos a leer el cuadro a través de los personajes:
1.racaneando

Empezando por la derecha, podemos ver a los padres de los novios regateando y racaneando con la dote. Y es que este acuerdo matrimonial no va a ser moco de pavo: el conde (repantigado muy orgulloso en su sillón, señalándose a sí mismo en el pecho como si estuviera soltando una perorata sobre sí mismo), de familia noble y orgullosa, está intentando sacar tanta pasta como pueda por ensuciar su linaje con gente de poca monta. Señala su árbol genealógico, desplegado para corroborar la nobleza y antigüedad de su sangre, mientras apoya un pie enfermo en un taburete. Fijaos también en las muletas, apoyadas contra su sillón, pues nos dan pistas sobre qué lo aflige ¿Que de qué padece este hombre? De gota, enfermedad asociada a la vida de excesos y pocos esfuerzos que llevan las familias de bien. Unirse con una familia de baja estirpe era algo bochornoso para la nobleza, pero quedarse sin un duro del que presumir lo era todavía más. Va vestido con ropa lujosa pero raída, como sacada de otra época, pasada de moda.

También vemos al padre de ella: con gafas y una llamativa casaca roja. Está examinando atentamente las condiciones del contrato, haciendo gala de su experiencia en el regateo y olfato para los negocios. De este modo, la familia tendrá renombre y será también reconocida como aristócrata, a cambio de comprar su entrada al mundo elitista a través de la dote. Uno de los letrados ordena el resto de papeles mientras el otro mira por la ventana cómo avanza la construcción del palacio de la futura pareja… lo que nos lleva a hablar de ellos.

1.pareja

Los novios se encuentran a la izquierda de la imagen y acaban de conocerse… pero no muestran ningún interés el uno por el otro. El hijo del conde se mira a sí mismo en el espejo, con una actitud narcisista muy propia de la nobleza, que se pasaba el día dándose aires y creyéndose superior al resto del mundo. A su vez, la hija del mercader está jugueteando con su anillo de bodas y un pañuelo, con rostro claramente afligido y gesto ausente, pues lo que ella deseara no tenía la más mínima importancia por ser mujer. Mientras, otro de los letrados (al que llamaremos Lengua de Plata), intenta seducirla sin mucho éxito en las narices del futuro marido.

Hay otro detalle en el que tenemos que fijarnos: dos perros, que simbolizan la fidelidad y el matrimonio, encadenados el uno al otro contra su voluntad. No interactúan, ni siquiera se miran… es una clara referencia a la relación entre los dos novios.

 

 

2. Poco después de la boda

about 1743

En este cuadro, Hogarth nos muestra al matrimonio después de la boda. Toda la casa está desordenada, como si hubieran dado una fiesta y nadie se hubiera preocupado por llevar las cosas de vuelta a su sitio. Los dos esposos se sientan lejos el uno del otro. La luz que inunda la casa es casi de mediodía. Ella se despereza como si acabara de despertarse, y él se derrumba exhausto en el sillón como quien llega a casa tras una noche de juerga. El mayordomo lleva un libro de cuentas y un enorme fajo de facturas sin pagar, dirige la mirada al cielo y hace un gesto despectivo con la mano, exasperado por la actitud de los jóvenes.

Pero lo que más llama la atención al ojo experto son los detalles:

2.perrito olfatea pañuelo de mujer pistas tu marido te engaña

Recordaréis que el perro es símbolo de fidelidad en el matrimonio. Pues el perrito de la chica se acerca al esposo y olisquea algo oculto en su gabardina… que no es ni más ni menos que un pañuelo de mujer. Obviamente, él está poniéndole los cuernos a su mujer, y nos hace pensar que la juerga de anoche la pasó en un burdel, o quizá con una amante.

Por el suelo hay tirados unos naipes, que nos dan a entender que el tiempo que él ha pasado con otras mujeres, ella lo ha pasado jugando a las cartas con otras personas. La partida se debe haber alargado muchísimo y haber acabado de madrugada, de ahí que ella esté tan agotada.

El mensaje aparece reforzado sobre la chimenea a través del cuadro y las figuras: la pintura representa a un Cupido entre ruinas, que simboliza la pérdida del amor. Y bajo él, una estatua con la nariz rota, símbolo de impotencia y desdicha.

3. La visita al médico

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La distancia entre la pareja de jóvenes ha aumentado tanto que ya no aparecen en el mismo cuadro, dando a entender que sus vidas se han desconectado totalmente. Este tercer cuadro muestra al marido, sonriente y despreocupado, ‘afrontando’ las consecuencias de su libertinaje. Y digo ‘afrontando’ porque no parece preocupado en lo más mínimo por la horrible situación: ha pasado la sífilis a una pre-adolescente, casi una niña, que ha caído ante sus falacias y encantos 3.premonicion de muerte, pedofiliay se encuentra ahora gravemente enferma. Vamos, que el noble encima de cabrón (con perdón) es un pedófilo y le gustan las niñas pequeñas. Por eso no estaba interesado en su esposa.

La madre de la pequeña, agraviada, sujeta una navaja y parece estar diciendo ‘yo a este me lo cargo‘. Otros dicen que la jovencita es una prostituta a la fuerza, que la mujer morena es la madame, y que tanto las manchas del cuello del noble como las de la mujer indican la prueba de enfermedades venéreas.

Por ello han acudido a un curandero patizambo, que tiene en su casa una galería de grotescos objetos: detrás de los protagonistas, en un armario, un esqueleto humano hace gestos sexuales a un cadáver preservado, lo que supone una especie de profecía. Por la sala podemos ver huesos, cocodrilos, máquinas amenazadoras con fines pseudo-médicos, seres humanos deformes… vamos, toda una crítica a los charlatanes que se hacían pasar por médicos.

El noble se queja medio en broma de la eficacia de las píldoras del doctor, y éste parece que se defiende. La niña, llorosa y avergonzada, se tapa la boca con un pañuelo mientras derrama lágrimas de sus ojos hinchados. Las cajitas que los protagonistas llevan en las manos contienen pastillas de mercurio, que era lo que los curanderos daban a aquellos afectados por enfermedades venéreas y, como podréis adivinar, mucho no mejoraban la salud de los pacientes.

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¿Cómo acabará la historia de este matrimonio? 
La entrada se está quedando muy larga, así que dejaré el análisis de los otros tres cuadros de la saga para la próxima entrada. Ya os advierto de que se pone interesante conforme nos vamos acercando al desenlace… ¿Qué pensáis que ocurrirá?
…TO BE CONTINUED…

 

El bosque maldito: el enigma de Bomarzo

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El mundo del Arte está lleno de misterios, lenguajes secretos y símbolos indescifrables. Preparad las mochilas porque hoy vamos a viajar a un destino no demasiado conocido de uno de los países con más historia de Europa: Italia. Pero no vamos a ver las maravillas romanas, sino que nos vamos a perder en un bosque repleto de enigmas: el Bosque Sagrado de Bomarzo.

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A unos 70 km de Roma, en Viterbo, se encuentra el Parque de los Monstruos o Bosque Sagrado, donde estas fascinantes esculturas cubiertas de vegetación por siglos mezclan el arte y lo inquietante. Y es que, si estas estatuas supieran hablar, nos contarían cuentos tristes que quizá no nos gustaría demasiado oír. Por aquel entonces Viterbo estaba repleto de residencias estivales de gentes de alta alcurnia, que acudían allí a meditar y alejarse de la bulliciosa Roma.

La historia de este inigualable jardín del terror comienza en el siglo XVI con el jorobado Pier Francesco Orsini, mercenario, duque y mecenas del Renacimiento, se retiró del oficio de la guerra para vivir con su amada esposa, la bella y noble Giulia Farnese, al ducado de Bomarzo.  Cansado de las cruentas batallas contra los españoles, en una Europa repleta de miseria y crueldad, se alejó de la religión cansado de que Dios no respondiera sus plegarias, y se rodeó de artistas, poetas, pensadores, ocultistas… pero ante todo, quería disfrutar de su vida al lado de Giulia, a la que amaba apasionadamente. Y es que a él la vida le había negado toda belleza haciéndolo deforme, pero no cabía en sí de alegría al ver que una mujer lo amaba a pesar de todo eso. Sin embargo ella murió muy joven, dejando a Pier Francesco Orsini sumergido en una terrible angustia y un vacío interior que jamás lograría curar.

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Así pues, encargó al escultor y arquitecto Pirro Ligorio (quien sustituyó a Miguel Ángel en la construcción de la basílica de San Pedro del Vaticano) que hiciera lo impensable: que construyera un lugar alejado de la armonía, la alegría y la belleza que debían predominar en toda obra renacentista para reflejar el dolor de su corazón y poder dedicarle este jardín al alma de su esposa. Y es que quienes han estudiado la disposición de las esculturas y edificios que podemos encontrar en el parque señalan que éste escenifica el itinerario simbólico de ‘El sueño de Porfirio’, donde se narra el viaje del angustiado protagonista para revivir su amor con Polia, prematuramente muerta.

Sin embargo, algo es seguro: el jardín de los monstruos muestra la soledad de quien lo hizo. Pier Francesco Orsini dedicó su vida a rodearse de la belleza que el destino no le había querido otorgar y, repudiado por su familia, se escondió en su palacio de Bomarzo limitando su contacto con el resto de gente, dedicándose a pasear entre las estatuas recordando el tiempo en el que fue feliz.

 Durante casi treinta años escultores y arquitectos siguieron las directrices del noble para que el microuniverso que su patrón quería representar fuera tomando forma: como si fuera un zoológico compuesto por seres mitológicos que vivirán entre árboles y arroyos. En él también encontramos una especie de templo renacentista que se edificó con planta octogonal porque el ocho significa la resurrección. Encontramos entre la hiedra un pequeño teatro romano… lo cierto es que este jardín ha acabado siendo una joya en sí mismo porque no hay ninguno igual ni remotamente parecido en todo el mundo. Y es un lugar que impresiona al comprender que todo tiene su significado: un significado de magia, de vida eterna, de elementos ocultos y cábalas de alquimistas.

“Entras por la boca del monstruo hasta una sala circular y comprendes que estás ingresando en las entrañas de Bomarzo, es decir,
en el vientre de la tierra, el lugar donde el polvo y el agua se condensan, y donde la muerte se convierte en morada definitiva”
Pedro Jesús Fernández

BOMARZO DORMIDO

El Parque de los Monstruos permaneció olvidado y abandonado más de 300 años, desde la muerte de Orsini hasta que fue re-descubierto en la primera mitad del siglo XX, pues pocos lugareños se atrevían a entrar. Los monumentos habían quedado ocultos por la vegetación, en un estado tan ruinoso que requirió una severa restauración realizada en 1954. Este estado ruinoso acentuó todavía más el carácter misterioso y triste del lugar. Cabe destacar que la jardinería original, que tenía un importante papel y presumiblemente incluía un laberinto de seto, se ha perdido.

La gran obra de este Jardín Sagrado sirvió de inspiración e influencia a grandes genios como Salvador Dalí que se inspiró en el jardín para uno de sus cuadros: “La tentación de San Antonio”. Cuenta la leyenda que André Breton le espetó a Dalí: “Aquí está todo tu universo cuatrocientos años antes de que se te ocurriera”. O el escritor Manuel Mujica, que tras haber visitado Bomarzo escribió una novela intentando describir (o descubrir) lo que atormentaba tanto a Pier Francesco Orsini.

¿Qué podemos encontrar en este parque?

Para que no se haga demasiado largo, voy a dejar algunas de las cosas impensables que se pueden descubrir en este particular jardín del terror.

– Las Esfinges: dos esfinges vigilan la entrada al jardín. Uno de los rostros de estas mujeres-león podría ser el retrato de Giulia. Las esfinges son portadoras de enigmas. Desde la entrada habrá que estar atentos a sus advertencias. En sus pedestales se puede leer en italiano: ‘tú que aquí entras con la idea de verlo todo de parte a parte, dime luego si tantas maravillas se han hecho por engaño o bien por Arte’.

– El templo: El arquitecto Vignola hizo de este pequeño templo un modelo de perfección mediante el Número de Oro y la Divina Proporción. Una calavera y dos tibias cruzadas recuerdan a la entrada que la amada espera a su señor más allá de la puerta, entremezclando el amor y la muerte. La planta tiene 8 lados, símbolo de resurrección.

– Estatuas gigantescas: El mito del combate de gigantes o titanes hace referencia a los orígenes del planeta. Es, además, el primer objeto de estudio de todo alquimista. Aquí, en Bomarzo, un brutal gigante de más de 4 metros de altura descuartiza a otro partiéndolo por la mitad. Sucesivamente aparecen Hercules despedazando a Caco, reflejando la dualidad entre el bien y el mal, Cancerbero (el perro del dios Hades con tres cabezas), la Tortuga  coronada con un hada sobre un obelisco, Fuente de Pegaso,  Néptuno o Plutón, Dragón que compite con un perro/lobo/león, o el Elefante de Aníbal, aplastando con su trompa a un legionario romano. También podemos encontrar a Ceres, la  Mujer durmiente, la Furia Alada, Echidna y los dos leones…

– La casa Inclinada: construida  en 1555 con tanta pendiente que es casi imposible llegar al otro lado de las salas. Desde dentro el efecto que produce es extraño, como si fuese imposible alcanzar el equilibrio.

– La boca del orco: lo más impresionante del lugar y parada obligatoria para tomar una foto. Una enorme cabeza petrificada en un grito de dolor, sobre cuyo labio superior está grabado “Ogni Pensier Vola” (“todo pensamiento es fugitivo”). La cara desfigurada del orco se abre para que el visitante pase hacia sus entrañas.

¡Aquí os dejo un pequeño vídeo con más detalles y lugares perdidos en este impresionante lugar! ¿Es o no un lugar perfecto para una sesión de fotos?

Riendo en la cara de la muerte: las ‘calacas’ de Posada

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¿Sabéis lo que es esto? Es un recuerdo que me traje de México, esa tierra fascinante de color, paisajes y gente maravillosa. Riviera Maya fue el destino que elegimos mis amigas y yo para realizar nuestro viaje de fin de estudios de la universidad, y tras muchos meses de ahorrar logramos reunir todo el dinero para cruzar volando el océano. Uno de los días fuimos a Chichén Itzá, donde además de las impresionantes pirámides había muchos puestecitos de regalos –en los que me desplumaron todo lo que quisieron porque regatear se me da fatal-. Una mujer tenía un puesto donde podías encontrar calaveritas pintadas con preciosos diseños, y yo elegí esta.

calaverita

La cultura mexicana tiene una visión de la vida muy relacionada con la muerte, pero de una forma muy alejada a la española. Y eso repercute en su festividad del Día de los Muertos, fecha en la que se recuerda a los que se han ido con una gran fiesta llena de alegría, color y humor.  Es el día en el que los muertos regresan del más allá, para convivir 24 horas con los vivos, y por ello no hay que estar triste sino contento por su compañía.  Es el día en el que los Mexicanos se ríen de la muerte y la caricaturizan. ¡Esto es lo que tendríamos que celebrar en España, y no una fecha dedicada a llorar que sólo da disgustos!

Uno de los caricaturistas de la muerte que ha hecho popular esta fiesta fue el dibujante José Guadalupe Posada, al que hoy dedico esta entrada.

José Guadalupe Posada

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Calavera de La Adelita (soldadera). Se conoce como adelitas o ‘soldaderas’ a las mujeres que participaron en la Revolución mexicana

“La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”. 

J.G.Posada

La obra artística de Posada permite apreciar su gran ingenio y creatividad, pues los derrocha en cada trazo. José Guadalupe Posada  (1852-1913) fue un magnífico dibujante y grabador que definió el futuro del arte mexicano retratando la vida en el país durante la Revolución con un corrosivo humor ácido. Entre hambrunas, epidemias y luchas por el poder, este artista logró plasmar su particular visión de México. Un México en el que, tristemente, lo cotidiano y la muerte estaban demasiado cerca.

Desde pequeño, Posada se dedicaba a dibujar y lo hacía con tanta pasión que finalmente convenció a su padre de que le dejara dedicarse al arte. Y lo que mejor se le daba era hacer caricaturas. De este modo, se introdujo en el mundo del periodismo y de la prensa como dibujante, y logró publicar sus primeras viñetas cuando cumplió los 19 años.

Pero su familia seguía mirando con malos ojos su vida bohemia y despreocupada de artista, así que se empeñaron en conseguirle un trabajo formal y serio con el que pudiera ganar dinero o conseguir una buena esposa, y se dejara de pintar monigotes. Ya sabemos cómo son los padres. Así pues, José se hizo maestro en la Escuela Preparatoria de León (Guanajuato), donde pasó 5 años dando clase… pero sin dejar de lado lo que le gustaba, ilustrar y grabar imágenes, para la desazón de sus progenitores. Sin embargo, la tranquilidad no duró demasiado: graves inundaciones asolaron León en 1888 y lo obligaron a dejar atrás su vida anterior.

La suerte le sonrió, sin embargo. Cuando a los 35 años llegó a Ciudad de México, abrió su propio taller y le empezaron a llover ofertas de trabajo de diferentes empresas y editoriales, así que estuvo bastante ocupado. Igual ilustraba una corrida de toros que retrataba un crimen, o trataba hechos políticos, accidentes y hasta pronósticos del fin del mundo. Su nombre cobró una fama inesperada y su cotización se disparó, alcanzando cimas que pocos meses antes le habrían parecido inimaginables. Así que tuvo tiempo de experimentar con otras técnicas y crear las suyas propias.posada12

Las ideas progresistas de Posada lo llevaron a sendas cada vez más críticas: bocetos satíricos que elaboraban una crónica de la vida mexicana de la época o ponían de relieve el sufrimiento de su pueblo bajo el yugo de los grandes terratenientes, que corrompían la vida política. Y por eso José Guadalupe Posada no caía bien a los poderosos, que lo metieron en la cárcel en más de una ocasión para intentar acallar su voz -o su mano creadora-. Durante su vida hizo más de 20.000 grabados, y podría clasificarse como expresionista, puesto que recrea con extraordinaria imaginación, gran sentido humorístico y profunda capacidad crítica las lacras, miserias y prejuicios de la realidad social y política de su época.

Su obra

Su obra abarca múltiples temas, entre los que cabría destacar las célebres “calaveras” o imágenes de ultratumba. Y la más célebre de estas imágenes no es ni más ni menos que ‘La Catrina‘, originalmente llamada La Calavera Garbancera. Y es una genial historia, puesto que  «Garbancera» es la palabra con la que se conocía entonces a las personas que teniendo sangre indígena fingían ser europeos para darse aires… porque en aquél entonces, ser europeo era lo más cool y lo más pijo que había. Te lo juro por la hierba que se come el caballo de Polo Ralph Lauren. Originalmente Posada creó este esqueleto, adornado con un sombrero con plumas, para satirizar las pretensiones de las mujeres de la clase alta mexicana.

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“en los huesos pero con sombrero francés con plumas de avestruz”, decía Posada. La idea era burlarse de los “muertos de hambre” que se las quieren dar de ricos. El dibujo original nos muestra un esqueleto sin vestido, porque no puede permitírselo, pero con un glamuroso sombrero con plumas. Esta gente despreciaba México, sus costumbres y su cultura al tiempo que imitaba costumbres europeas.

No se hizo famosa instantáneamente, sino que no lo fue hasta que el mujeriego DIEGO DE RIVERA (marido/amante de Frida Kahlo, cuya preciosa historia contamos en esta entrada) la bautizó como ‘La Catrina’ en su obra ‘Sueño de una tarde dominical en la alameda central‘:

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Aquí la tenemos, acompañando del brazo a su creador original, José Guadalupe Posada, y ataviada con su bonito sombrero de plumas… pero eso sí: hoy va vestida.

lacatrina A partir de esta representación, La Catrina tomó fuerza como personaje para el Día de Muertos que se celebra en todo el país y a la cual se le hace relación directa con la burla y la sátira, en donde el mexicano se distingue del folclore por su fiesta y juego hacia el personaje que remite a la muerte, pero también al misticismo.

Como un último apunte sobre Posada, hay que decir que basó su idea de retratar la sociedad como esqueletos vivientes tanto en la cultura milenaria mexicana como en  un género artístico del medievo que llevaron los españoles a México: La Danza Macabra. El tema de estas obras era que la muerte era universal y llegaba para todos sin importar la clase social, la edad o la riqueza. 

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Artistas influidos por José Guadalupe Posada:

  • La iconografía creada por Posada puede verse hasta en el cine. Una pequeña muestra es este precioso corto de animación:

  • Una artista de hoy en día que ha alcanzado gran fama internacional es Sylvia Ji (cuyo blog podéis visitar aquí).

‘El beso’ de Klimt: ¿arte para San Valentín?

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Aprovechando las fechas en las que nos encontramos, vamos a hablar de uno de los cuadros más misteriosos y fascinantes en los que el amor es el protagonista: El beso, de Gustav Klimt. Su arte es resplandeciente, nos recuerda al arte bizantino y su presencia dorada, al dibujo asiático, a los mosaicos clásicos… pero ante todo, hace gala del simbolismo y la belleza más sensual.

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EL BESO

Realizado entre 1907-08, esta es probablemente la obra más conocida de este pintor austríaco.  Con ella culminaba su investigaciones sobre el tema del deseo humano, que lo venía obsesionando durante largo tiempo. Esta obra se ha convertido en una de las pinturas favoritas para decorar dormitorios y hogares, pero es difícil interpretarla. Aparecen dos amantes, eso está claro. Pero… ¿Y lo demás? Es difícil saber qué nos quiere decir el autor con este cuadro. En esta entrada vamos a intentar echar un poquito de luz al asunto, siempre teniendo en cuenta que el movimiento simbolista pretendía introducir mensajes ocultos en cada una de las pinturas. En ‘El Beso’ también los hay.
¿Qué vemos en este cuadro? Una pareja que se abraza en un campo repleto de flores, y parece que están arrodillados. Pero hay algo que nos llama la atención: el campo acaba abruptamente, hay un precipicio tras la mujer. Y ella intenta aferrarse con los pies a la tierra, si nos fijamos. Es como que intenta apartarse del abismo, y la figura masculina la empuja hacia él. Raro, ¿verdad?

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La posición forzada de la pareja puede simbolizar una relación peligrosa, que tiende al precipicio. La mujer no puede escapar, está atrapada entre el hombre que la agarra de la cara para besarla y el abismo a su espalda. Pues parece que tan romántico, tan romántico, no es. La cara de él está escondida, mientras que la de ella permanece impasible. No sonríe, no muestra emociones. Cierra los ojos para no ver a su pareja. Y si nos fijamos en las manos y pies, contraídas y en tensión… Algunos críticos lo han interpretado como un rechazo  ante la agresión al que la somete el hombre, intentando evitar el dominio masculino. ¿Está esa mano izquierda de la mujer acariciando la del hombre, o busca quitárselo de encima como si fuera un baboso de discoteca? ¿Podríamos considerar, en este caso, una muestra del “fracaso” de la lucha femenina por la emancipación que ya se estaba dando en aquellos momentos? Pues este era uno de los temas que Klimt trataba en sus pinturas. La lucha por los derechos de las mujeres estaba muy presente en la sociedad de la época, y el hombre no tenía ningunas ganas de ceder su supremacía.
La ropa de cada uno también debe analizarse: cuadrados y rectángulos para el hombre, círculos para la mujer… se puede interpretar de dos formas: puede que  las ropas de él simbolicen la corteza de un árbol y las de ella un fértil prado en crecimiento. Aunque lo más aceptado es que representa los dos sexos en la flora: polen y pistilos, semen y óvulos.
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Otra de las interpretaciones más recientes del lienzo dice que es el momento en el que el dios griego Apolo besa a la ninfa Dafne, que para huir de él y evitar ser violada se transforma en laurel. Esta perspectiva, apoyada en la literatura, da un sentido a esta obra de Klimt en un contexto iconográfico, no sólo metafórico, de la historia del arte. Podemos ver este mito clásico en muchos otros cuadros, esculturas y obras, como este vídeo:

Así que, aunque sea un cuadro precioso y que normalmente asociamos al amor, parece que tiene un mensaje oculto totalmente contrario.
De acuerdo con los rumores que corrían por la época, la pareja representada en “El beso” no son otros que Gustav Klimt y la diseñadora Emilie Flöge, de la que él estaba totalmente enamorado. Cabe destacar que Klimt tuvo 14 hijos con diferentes mujeres pero ninguno con ella, el amor de su vida.
Actualmente esta obra se expone en la galería de arte austriaca, en el interior de los palacios Belvedere alto y Belvedere bajo.

Salvador Dalí: una vida surrealista

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Salvador Dalí se ha convertido en un icono, eso es innegable. Este artista español (Figueres, 1904 – Púbol, 1989) nació en una familia burguesa entristecida por la muerte de su anterior hijo, llamado Salvador. Y a los padres no se les ocurrió otra cosa mejor que ponerle el mismo nombre al nuevo niño. Como es normal, esto marcó mucho al artista posteriormente, quien llegó a tener una crisis de personalidad, al creer que él era la copia de su hermano muerto. Premio a los padres del año, sin duda. Cuando nuestro artista tenía cinco años, sus padres lo llevaron a visitar la tumba de su hermano y le dijeron que él era su reencarnación. En serio… ¿por qué nadie les quitó el carnet de padres a estos señores?

“A los tres años quería ser cocinero. A los cinco quería ser Napoleón. Mi ambición no ha hecho más que crecer y ahora es la de llegar a ser Salvador Dalí y nada más. Por otra parte, esto es muy difícil, ya que, a medida que me acerco a Salvador Dalí, él se aleja de mí” Salvador Dalí

-Infancia y adolescencia

A los 12 años, un Dalí preadolescente descubrió la pintura contemporánea y quedó fascinado. Con 14 participó en sus primeras exposiciones, recibió un premio de la Universidad y consiguió editar con unos amigos una revista mensual dedicada al arte. Yo también me hubiera crecido, no sé vosotros. Sin embargo su suerte dio un vuelco cuando Salvador cumple 16 años: su madre muere de cáncer de útero, y la hermana de ésta se casa con su padre poco después de enterrarla. Dramón de telenovela. Salvador Dalí y su pequeña hermana no aceptaron esta nueva situación, y seguramente ahí empezó a romperse la ‘idílica’ relación familiar.

“[la muerte de ella fue] el golpe más fuerte que he recibido en mi vida. La adoraba. No podía resignarme a la pérdida del ser con quien contaba para hacer invisibles las inevitables manchas de mi alma…” Salvador Dalí.

A los 18 años se marchó a Madrid para comenzar sus estudios de Bellas Artes y allí empezó a llamar la atención por su carácter excéntrico: larga melena con patillas, gabardina, medias y polainas al estilo de los artistas victorianos. Un sex symbol, vamos. Empezó a tantear el cubismo y el dadaísmo, influencia que lo marcó de por vida. En la residencia también trabó una apasionada relación con el joven Lorca, pero Dalí terminó rechazando los amorosos reclamos del poeta. La historia de su temporada universitaria acaba con la expulsión antes de sus exámenes finales, cuando no se le ocurre otra cosa que ponerse a gritar que allí no había ningún profesor que estuviera a la altura de corregir sus obras.

Salvador Dalí - Sueño causado por el vuelo de una abeja

Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada segundos antes de despertar

Así que se fue a visitar París, con la suerte de que allí conoció a Pablo Picasso. En aquella época, Dalí se dejó crecer su típico mostacho que imitaba al de Velázquez, y que se convertiría en uno de sus distintivos personales el resto de su vida.

– Llegando a la segunda Guerra Mundial

Desde 1929, Dalí estuvo en contacto con el director de cine Buñuel, con Picasso, Joan Miró…  y conoció a su musa y futura esposa, Gala. Ella era una inmigrante rusa que tenía 11 años más que él. Se introdujo de lleno en el surrealismo, creando el método paranoico-crítico el cual, según se decía, ayudaba a acceder al subconsciente.

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“Mercado de esclavos con busto invisible de Voltaire”

En cuanto a su vida personal… bueno, la relación con su padre estaba casi rota. Su progenitor condenaba que Salvador estuviera enamorado de Gala, consideraba que los artistas con los que se relacionaba eran unos degenerados… cosas típicas. La tensión fue en aumento hasta que se produjo un enfrentamiento donde llegaron a las manos: Dalí había publicado en prensa un dibujo de un Sagrado Corazón donde se leía: “En ocasiones, escupo en el retrato de mi madre para entretenerme”. Ultrajado, su padre lo desheredó, lo echó violentamente de casa y le prohibió volver a pisar el pueblo. Salvador Dalí describió cómo en el curso de este episodio le presentó a su padre un preservativo usado conteniendo su propio esperma, con las palabras: «Toma. ¡Ya no te debo nada!». Hale, para que luego digan. Acto seguido se casó con Gala por lo civil.

En 1931, con 27 años, Dalí pintó uno de sus cuadros más famosos: La persistencia de la memoria

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La persistencia de la memoria: Cada uno de los relojes marca una hora diferente, insinuando la relatividad del concepto ‘tiempo’. Hay una roca sobre la que descansa uno de ellos que, además, parece tener cara. Es un autorretrato del propio Dalí, sobre una roca real de Creus. El aspecto blando hace que parezca que se funde, recuerda la propia mortalidad. Sobre otro reloj hay una mosca que recuerda a la muerte y a la frase ‘El tiempo vuela’… ¿sabéis que Dalí se ponía azúcar de dátiles para atraerlas, y pintaba con el zumbido de las moscas dentro de su boca? En cuanto a las hormigas… Dalí descubrió horrorizado de niño que su murciélago estaba siendo devorado por un grupo de hormigas. Están pintadas como si las viéramos desde arriba, y nos recuerdan a la putrefacción y de nuevo a la muerte.

Pero hay otra cosa que hizo Dalí, y eso fue no mojarse. Aunque la mayor parte del surrealismo se había adscrito a ideas políticas de izquierda, Dalí mantenía una posición ambigua en cuanto a activismo político. Los líderes del movimiento surrealista lo acusaron de defender lo irracional del fenómeno hitleriano, acusación que él intentó desmentir. Dalí insistía en que el surrealismo podía existir en un contexto apolítico, y se negó a denunciar públicamente el régimen fascista alemán. Éste y otros factores le hicieron perder su prestigio entre los artistas, y tras una especie de juicio surrealista fue expulsado del movimiento. A esto, Dalí respondió con su célebre réplica, «Yo soy el surrealismo». Y se marchó más chulo que un ocho a Nueva York. 

Allí se refugió de la II Guerra Mundial que había estallado en Europa y lo arrasaba todo, Dalí volvió al catolicismo y se dedicó a escribir y realizar ilustraciones para diferentes libros. Además, se sometió a un exorcismo y abandonó un poco el arte para centrarse en diseñar objetos comerciales con los que ganar más dinerillo.  ¿Sabéis que pensaba hacer una película con Walt Disney? Este dato es poco conocido, y finalmente no se llevó a cabo por la falta de financiación. Aquí tenéis una idea de cómo iba a ser, rescatada por el sobrino de Walt en 1999.

El corto cuenta la historia de Chronos, la personificación del tiempo, al que le era imposible sentir amor por un mortal por mucho que lo deseara. El argumento de la película fue descrito por Dalí como “una mágica visión sobre el problema de la vida en el laberinto del tiempo”.

– Volviendo a España

Con la dictadura de Franco Dalí decidió volver a España… lo que a los artistas y pensadores no les hizo ninguna gracia y volvió a ser blanco de críticas por fascista y oportunista. Estamos ya en el final de su carrera. Dalí volvió al arte en esta época, desarrollando nuevos procesos y medios experimentales. Se interesó por la ciencia y las matemáticas, por crear  temas en sus pinturas y por hacer retratos en cuernos de rinoceronte (Un poco loco sí estaba, sí… además de que con estas extravagancias no hizo ningún bien a una de las especies animales más dañados por la caza furtiva).

 [Según el artista, el cuerno de rinoceronte significaba la geometría divina, y aquí lo vemos hablando de estos seres en la película Medianoche en París, de Woody Allen]

Durante la posguerra abundan en sus obras las ilusiones ópticas, así como el imaginario de la ciencia y la religión. Se obsesionó un poco por las bombas nucleares y sintetizó la iconografía cristiana con la era nuclear creando imágenes en descomposición relacionadas con la física nuclear, como en Crucifixión o El Torero Alucinógeno.

torero alucinogeno

Torero alucinógeno” En este cuadro Dalí esta representado como el niño en el desierto. Otra imagen de España es el toro que está muriendo. Gala está mirando todo que está pasando en el cuadro. También, hay un perro cerca de un lago que es la sangre del toro. El toreador está arriba y es parte de la Venus de Milo.

Experimentó con el teatro, los anuncios televisivos, diseños de logotipos para empresas (¡el de Chupa Chups es suyo!), campañas publicitarias… ay, poderoso caballero es Don Dinero.

 Afectado por el Párkinson a causa de un cóctel de fármacos que dañó su sistema nervioso, Dalí fue perdiendo el control de sus manos. Y con la muerte de su esposa perdió las ganas de vivir. Parece ser que intentó suicidarse un par de veces, pero siempre lo salvaban unos u otros. Finalmente murió a causa de una parada cardiorrespiratoria en Figueras, con 84 años, oyendo su disco favorito.

dali

Bueno… como último apunte… Se ha denunciado que Dalí fue obligado por algunos de sus «cuidadores» a firmar lienzos en blanco que serían vendidos tras su muerte como originales, tras ser pintados por imitadores. Estos rumores más que fundados hicieron que el mercado del arte se mostrase escéptico con las obras atribuidas a Dalí durante su última época. No se puede uno fiar de nadie…

Caza de brujas: entre el pánico y la fascinación

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El siglo XVII es el periodo de las grandes “cazas de brujas” en Europa. Avivados por una cultura machista en la que la mujer  se creía moralmente inferior y naturalmente inclinada a los pecados más nefandos, por el gusto del pueblo a ver juicios y ejecuciones en directo (el antiguo Gran Hermano), los ciudadanos entraron en una espiral de sospechas y acusaciones en las que cualquier malentendido o excentricidad acababa fácilmente en ‘barbacoa’.

Decenas de miles de mujeres y niños murieron quemados en la hoguera tras ser juzgados públicamente, en una sociedad donde el poder judicial y el religioso estaban profundamente ligados. La gente enloquecía de pánico si en el pueblo aparecía uno de esos grimorios prohibidos, libros sobre hechicería o gallos decapitados.  La bruja dejó de ser aquella señora que conocía las hierbas con las que crear ungüentos, pócimas y cataplasmas sanadoras -o no- para los campesinos, y tampoco era aquella a la que el pueblo llano (y no tan llano, pues los que ostentaban el poder hacían lo mismo) acudía para que le leyera la buena fortuna o bendijese sus campos. No. Empezó a configurarse una nueva imagen de la bruja, que tiene su principal origen en la asociación de la brujería con el culto al Diablo… o a dioses extraños al cristianismo, que venía a ser lo mismo.

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El aquelarre de brujas, Frans Francken

El caso es que fueron años de sospecha y conmoción, de terror porque la hija de tu vecina hubiera sido vista en el bosque a altas horas de la noche o simplemente supiera leer. A los artistas les pasó también. En aquella época lo más normal era pintar cuadros religiosos, incluso relacionados con los mitos. Pero he aquí que las cazas de brujas sirvieron para alimentar los lienzos con extraños personajes, escenas siniestras que se desarrollaban en ambientes de misterio y oscuridad. Y un puntito de fascinación, como siente cualquier ser humano ante lo prohibido y peligroso. 

Uno de los artistas brujeriles más conocidos es Frans Francken el Joven, que procedía de una familia de pintores de renombre. Sin embargo, él fue mucho más conocido que sus predecesores y hermanos por atreverse con temas nuevos que todavía no se plasmaban en las pinturas. Uno de ellos fue el de las brujas que aterrorizaban a Europa. En ellas podemos ver toda la iconografía tradicional de las hechiceras: calderos, cráneos, murciélagos, fuegos demoníacos, súcubos, demonios con elementos de cabra, almas en pena… 

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Asamblea de brujas (Hexensabbat) – Frans Fracken el Joven

Otros artistas han pasado a la posteridad por creerse hechizados con el mal de ojo. ¡Ay, qué buenas excusas se ponían entonces! Un ejemplo típico es Guido Reni, pintor renacentista italiano, que se creía víctima de hechiceras malintencionadas que lo gafaban. Era como un hipocondríaco de lo supernatural. Además de una intensa misoginia y nefasta adicción al juego, Guido Reni vivía obsesionado con las supersticiones que lo atemorizaban hasta la médula. 

En su biografía se cuenta que Reni estaba continuamente temiendo ser envenenado por bebedizos preparados por alguna bruja, razón por la cual jamás dejaba entrar a mujer alguna en su vivienda. Jamás comía nada que no hubiera cocinado él mismo, de modo que si algún cliente o admirador le ofrecía algún manjar lo escondía disimuladamente y lo dejaba pudrir por miedo a que estuviera sazonado con pócimas o venenos. En particular tenía pánico a las viejas, y huía de ellas cada vez que se las cruzaba en la calle o el mercado. 

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La masacre de los inocentes – Guido Reni (detalle)

Lo más divertido es que Guido Reni atribuía cualquier episodio singular o ligeramente “fuera de lo normal” a la acción de sus temidas seguidoras del Maligno. Así, cuando en cierta ocasión perdió en casa una de sus zapatillas, lo atribuyó a la acción de las brujas, y lo mismo ocurrió cuando una vez apareció la camisa de una mujer entre su ropa. Y ni os digo cuando perdía la inspiración: 

“… me preguntó si alguien podría hechizar las manos de una persona de modo que ya no pudiera manejar el pincel y trabajara mal forzosamente(…) Sabedor de sus pensamientos, le dije francamente que no (…) Contestó que en Roma un francés le había enseñado un sortilegio mediante el cual se podría, al tocarle a uno la mano de un modo amistoso, comunicarle en poco tiempo una enfermedad incurable de la cual moriría infaliblemente”.

Obviamente, Guido Reni murió virgen. 

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El Aquelarre, de Francisco Goya. El cuadro queda dominado por la figura de un gran macho cabrío, que bajo la luz de la luna avanza sus patas delanteras para recibir de dos brujas la ofrenda de niños que tanto le agradan… Ello evoca la descripción de cómo dos hermanas, María Presona y María Joanato, mataron a sus hijos “por dar contento al demonio” que recibió “agradecido” el ofrecimiento… También vemos a media docena de niños, varios de ellos ya chupados, esqueléticos y a otros colgados de un palo

También en el arte de Goya la brujería tuvo un importante papel. En la imagen de arriba aparece analizado El Aquelarre, que es terrorífico cuando se conoce su significado. Aunque curiosamente con estas pinturas pretendía burlarse de las supersticiones y actos de quienes creían en estas cosas, sus cuadros dan pavor en lugar de risa. Así retrataba Goya una sociedad española cruel, dada a los crímenes, crédula e ignorante hasta la médula, supersticiosa y violenta. Influido por el caso de las Brujas de Zugarramurdi, donde se quemaron vivas seis personas para alegría de los más sádicos, y el caso de Logroño, el artista se atrevió incluso a criticar a la Iglesia Católica por su barbarie… razón por la cual fue denunciado a la Inquisición y sus obras que tenían la mínima relación con obispos o frailes fueron retiradas. 

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El aquelarre, GOYA

Sin embargo, en el tiempo también han existido aquellos artistas más fascinados que asustados por aquellas mujeres que sabían manejar lo sobrenatural. Uno de los mejores ejemplos es el prerrafaelita John William Waterhouse. Bebía de los mitos e historias clásicas para crear hermosísimas hechiceras. Poderosas, jóvenes, sabias y bellas, así es como veía a las brujas, alejado de la clásica imagen de vejez y fealdad. Con libros de magia, pociones o bestias fantásticas, las hechiceras se convertían en sex symbols de la época. 

The magic circle, by John William Waterhouse

El círculo mágico – John William Waterhouse

Por si tenéis ganas de más, aquí os dejo una galería con imágenes sobre la representación de este tema a lo largo de la Historia. 

El gato en el Arte: ¿qué simboliza este tigre en miniatura?

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“Como esas esfinges de nobles posturas que descansan en la eternidad sobre la arena del desierto, miran sin interés a la nada, tranquilos y sabios.” Charles Baudelaire

SUELLEN ROSS

Suellen Ross

El gato es un animal especial. Su mirada penetrante, sus pupilas verticales repletas de misterio, su porte elegante, su carácter indomable pero a la vez cercano, mimoso y tierno… todo ello ha cautivado al ser humano desde los albores del tiempo. Un animal salvaje que convive con nosotros, formando parte de nuestra familia pero sin que nos deje formar parte de la suya. Los felinos son los reyes de la casa, tanto en el palacio del emperador como en la granja del más humilde campesino. Y es que tienen carisma, los muy malditos. ¿Quién se resiste a sus ojitos saltones? Los artistas seguro que no. Desde Manet a Goya, Renoir y Hunt… todos se han sentido fascinados por su sibilina presencia y lo han convertido en un símbolo más de la Historia del Arte. (Ya hablé en otra entrada de Louis Wain y su psicótica relación artística con ellos, podéis leerlo aquí)

 Hace cinco mil años que este animal vive entre nosotros. Es en cierto modo un animal doméstico, pero lo que más nos intriga de él es que no está verdaderamente domesticado. Esta personalidad ambigua le ha permitido conquistar un lugar de culto en cada cultura, en cada rincón del planeta… lo que conlleva convertirse en un símbolo del mundo del arte y la literatura.

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El gato se convirtió en dios egipcio de la mano de Bastet. Es lógico: los felinos libraban a los humanos de los seres que los hacían enfermar (como ratas o serpientes). Además, cazando a los pequeños roedores libraban los graneros de plagas que podían suponer la muerte por inanición de una familia o de pueblos enteros. Tener un gato significaba tener estatus, tener un tesoro que cuidaba de tu salud, tu sustento y tus negocios. Y, si podían proteger a las personas en este mundo, ¿por qué no en el plano espiritual? Así pues, Bastet se convirtió en protectora del hogar, y sus pequeños primos transmitían su voluntad a los sacerdotes…

… Sacerdotes que utilizaban a los gatos en sus hechicerías, claro. Y todos sabemos cómo se las gastaban más tarde, en la Edad Media, con todo lo relacionado a supuestas magias y movidas por el estilo. Empezó a asociarse la figura del gato con el satanismo, el ocultismo, las brujas, los calderos… y claro, a la Inquisición se le encendían los ánimos y acababan haciéndose verdaderas matanzas de estos animalitos por la tontería de que traían a Satán o a Belcebú o a yo-qué-sé-qué. Casi se llegó a su extinción en Europa, y cuando llegó la Peste Negra se armó la que se armó. ¡Ay, si no hubiese habido tanto fanatismo y brutalidad con los animales, la historia habría sido muy diferente!

mademoiselle Julie Manet con gato, RENOIR

A los supersticiosos tampoco les hacía mucha gracia que los felinos pudieran ver en la oscuridad. La conexión del gato con el mundo nocturno le ha convertido en portador de mala suerte, embajador de la magia y de las fuerzas oscuras, del misterio, lo desconocido… Muchas veces es un animal asociado a lo femenino, por el imaginario misógino que defendía que las mujeres eran portadoras de pecado y fatalidad. Por eso muchas veces aparecen acompañando a mujeres brujas, erizados y siseando. Por otra parte, la figura del gato y sus fluídos movimientos también se asocian con la elegancia, con la seducción y la lujuria. Por eso también aparecen como ronroneantes compañeros de damas hermosas de ojos inquisitivos y seductores, así como protectores de hermosas reinas y aristócratas, en la pintura.

¡Qué animal más hermoso, el gato! Mundano y mágico. Perezoso pero aventurero. Servicial pero nunca servil. Amistoso pero distante… es la dualidad personificada.

“Los perros creen que son humanos. Los gatos creen que son Dios.” Anónimo